Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula Da Silva acordaron ayer pedir cambios al FMI para calcular el superávit fiscal. No quieren que se tomen como gastos la inversión en obras públicas y los planes asistenciales. Kirchner tuvo problemas para arribar a la reunión por manifestaciones alrededor del hotel contra Lula, donde participaron hasta policías descontentos. Los mandatariosratificaron los planes bilaterales de obras públicas que mejorarán la comunicación terrestre entre los dos países. Serán financiados por el BID y Lula quiere que la Argentina cumpla con el FMI para que no se caiga este proyecto. Decidieron mantener la posición conjunta de que EE.UU. reduzca subsidios al agro como condición para ingresar en el ALCA.
Néstor Kirchner fue recibido con lluvia al arribar ayer a Rio de Janeiro.
Rio de Janeiro - Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula Da Silva comenzaron anoche a debatir la forma en que le presentarán al Fondo Monetario Internacional (FMI) la propuesta para que no compute los gastos de infraestructura y sociales en la base contable para definir el superávit primario. En una cena privada en la suite presidencial del Copacabana Palace, los dos jefes de Estado planearon plantear esta cuestión en julio, cuando tanto Brasil como la Argentina estén en plena negociación con el FMI para la renovación de los acuerdos para 2005.
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Kirchner llegó ayer a Rio de Janeiro a las 15.30 y, a las 18.50, ya estaba instalado en el Hotel Copacabana Palace. Con el Presidente viajaron su mujer, Cristina Fernández; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; y los ministros de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa; de Economía, Roberto Lavagna; y de Infraestructura, Julio De Vido. La llegada de la delegación presidencial a Rio no fue cómoda. Una torrencial lluvia cayó sobre el aeropuerto El Galeao, lo que obligó a los anfitriones a buscar paraguas azules para proteger al visitante argentino. La llegada al Copacabana se vio demorada por la protesta de empleados públicosde los bingos cerrados por Lula y de las fuerzas de seguridad, que aprovecharon la presencia del presidente brasileño en el hotel para reclamar aumentos de sueldos. A la puerta del Copacabana llegaron unas 600 personas. Ya con Kirchner dentro del hotel, a estos manifestantes se les sumaron otros de izquierda que consideran que el gobierno de Lula traicionó los ideales electorales del PT y le reclaman mano dura contra la corrupción.
Cristina de Kirchner aprovechó las horas previas a la cena privada con el matrimonio presidencial brasileño para recorrer Rio, ciudad que era desconocida para la pareja argentina hasta ayer.
• Implicancias
Para el caso argentino, y según asegura el economista argentino Luis Secco, si se sumaran los ítem de obras de infraestructura y de los programas sociales prioritarios, se llega a una cifra de entre 1% y 1,5% del PBI, prácticamente la mitad del superávit primario comprometido con el FMI en el acuerdo de setiembre del año pasado. Obviamente, y para el caso de que el organismo financiero accediera al reclamo brasileño y argentino, el cambio provocaría que el Fondoreclamara un aumento en el nivel de superávit pactado. Si el Fondo exigiera un ajuste, sería en otros capítulos y no en los dos que para el gobierno de Néstor Kirchner son la base de su gestión. A la Argentina hoy este cambio modificaría notablemente su cálculo y sería fundamental para que Brasil pudiera bajar el porcentaje de superávit primario exigido por el FMI de 4,5% a no más de 3,5% del PBI. El segundo capítulo que se mencionará hoy en el texto del Consenso de Río será la ratificación de los planes de obras de infraestructura bilateral. Concretamente, se trata del comienzo de la construcción del corredor bioceánico (NOA-NEA en la Argentina), la Ruta 14 y el mejoramiento del tramo Paso de los Libres-Uruguayana, además del gasoducto Uruguayana-Porto Alegre. Son tres obras que ya tienen financiamiento aprobado por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Obviamente, Lula necesita algún tipo de garantías por parte de Kirchner para poder garantizarle al titular del BID, Enrique Iglesias, que la Argentina se mantendrá en orden con el FMI. Estas obras forman parte, en realidad, de un plan mayor de inversiones en infraestructura en todos los países sudamericanos y que tienen a Brasil como eje central. Este proyecto fue en su momento públicamente criticado por la Cancillería argentina en los días de Guido Di Tella, pero siempre fue reimpulsado por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso primero y por Lula después.
• Subsidios
El tercer tema será la ratificación del mantenimiento de la posición conjunta en las negociaciones del Mercosur ante el ALCA y la Organización Mundial de Comercio (OMC). Así, se reafirmará públicamente que la intención de los dos países es mantener una posición radical en los dos ámbitos a favor de la eliminación segura de los subsidios agrícolas. Se anunciará, además, el mantenimiento de los dos países como miembros del G-20, el grupo de Estados que reclaman por estos beneficios a los productores primarios europeos, norteamericanos y japoneses, y que, además de la Argentina y Brasil, integran entre otros países Sudáfrica, Egipto, China, la India e Indonesia. Las reuniones formales comenzarán esta mañana a las 10, con encuentros cruzados entre Kirchner y Lula; Bielsa, con su par, Celso Amorim; y Lavagna, con el ministro de Hacienda, Antonio Palocci.
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