3 de agosto 2001 - 00:00

L. Murphy: "Sin déficit cero habrá pesadilla inolvidable"

A cinco meses de haber abandonado el Ministerio de Economía, y luego de tímidas apariciones anteriores, Ricardo López Murphy volvió ayer a hablar en público. En una reunión ante más de 100 empresarios, dio un mensaje plagado de metáforas, comparando la situación actual de la economía argentina con la Grecia clásica, cuando los persas quisieron invadir el territorio de esa civilización en dos oportunidades.

El ex ministro de Economía, comparó su situación en el Palacio de Hacienda con la del soldado de Maratón y la del general Leónidas, que se sacrificaron para que en Grecia hubiera una conciencia de que se debía ganar la guerra.

Antes de derivar hacia las metáforas históricas, López Murphy habló estrictamente de la situación económica, ante los empresarios de primer nivel citados por la Universidad Austral en la sede que esa escuela tiene en la Recoleta. Dijo que si no se enfrenta el problema del gasto público, se le estaría diciendo a los argentinos «prepárense para vivir una pesadilla inolvidable».

Las principales definiciones de Ricardo López Murphy de ayer en la que en rigor fue su tercera aparición pública (luego de la que hizo en abril en el Banco Central y la del mes pasado en la reunión de ABA), y a la que tuvo acceso en exclusiva Ambito Financiero, fueron las siguientes.

* Unos de los dramas de la Argentina contemporánea es que se ha demonizado a las fuerzas del mercado, cuando esto es sólo un instrumento como el lenguaje. Estos no son nuestros adversarios. El enemigo es el Frankenstein que fuimos creando sobre la incertidumbre en nuestra propia capacidad. La sensación de que en algún momento nos vamos a inmolar y suicidar. Destruyéndonos no vamos a vencer.

* La economía integrada a este mundo globalizado no debe estar en discusión en la Argentina. Esa es la cuestión decisiva hoy. Si creemos que el mecanismo es castigar a los que aportan su capital y sus recursos a la producción en la Argentina, no hay futuro ni posibilidad de ser exitoso. Esta desconfianza es el adversario que nos está matando. A nadie se le ocurriría en Europa o los Estados Unidos cambiar las reglas de juego de la economía.

* No podemos pedir apoyo sin nuestra cuota de esfuerzo. Para eso es necesario que los compromisos que contraemos los cumplamos.

Componentes

* El valor agregado de un país se forma con tres grandes componentes: las ganancias y las amortizaciones, los salarios y el gasto público. Si se produce una contracción en la economía se tiende a adaptarse inevitablemente. Si además uno de los componentes se propone no ser ajustado, el ajuste sobre el resto tiene que ser de características brutales. Reconozco que no tuve la habilidad pedagógica de transmitir esta idea.

* Hay un problema serio en la Argentina. ¿Qué es lo que no supimos explicar? En el '91, el gasto público era u$s 50.000 millones. En el 2000 era u$s 96.000 millones. El gasto creció, en la menor medición de las disponibles, 90%. La economía, entre el mismo período, creció 43%. El índice de precios en dólares de nuestras exportaciones creció 3%.

* Este es el problema que tanto nos cuesta transmitir. No es un problema doctrinario. Es un problema aritmético, no ideológico.

* Cuando decimos «el gasto público no lo podemos tocar», le estamos diciendo a la población «prepárense a vivir una pesadilla inolvidable».

* Hay muchos políticos que todavía hoy dicen que no hay un problema de gasto. Los argumentos no resisten ni una deducción ideológica ni contable.

* La economía debe hacer su ajuste deflacionario. Si el gasto público no lo permite es muy difícil que la economía crezca. ·Cada vez que los argentinos tenemos un problema económico incompatible con una ideología, inventamos un neologismo. Algo que haga más digerible la situación. Así surgieron el blindaje, el megacanje y el empalme. Tenemos mucha capacidad de creación. Yo había inventado, para hacer más tolerable psicológicamente el ajuste, la palabra correctiva de «duradero». Es más que temporario y menos que permanente, para poder soportar psicológicamente el esfuerzo que había que hacer.

* Para poder conseguir más dinero del exterior lo que se necesita es cautivar, persuadir y seducir a los que potencialmente nos deberían prestar. Imagínense que esta estrategia no sirve si en lugar de hacer esto los insultamos.

* El riesgo-país es una medida extraordinariamente importante para medir la situación en la que nos encontramos, pese a que muchos lo niegan. Me hace acordar cuando en la década del '60 decían que no había que prestarle atención al dólar paralelo. El tiempo indicó que esa variable era la única que importaba.

* Lo mejor que tiene el riesgo-país es que es una información anónima. Es una sirena que suena, pero había que escucharla cuando estaba en los 300 puntos. Es muy peligroso tener que escucharla por encima de los mil, porque el ruido es ensordecedor y por su potencia impide razonar.

* La creación de un Banco Central independiente y dirigido por un funcionario no electo y respetado que perdure sobre las presidencias, es fundamental. Al presidente del Central se lo escucha como un oráculo y se le da un poder extraordinario. Es una decisión que toman los países más ricos para ser creíbles y que por lógica, los menos desarrollados, deberían respetar aún más. Eso no se hizo aquí.

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