Asunción, Paraguay - La Argentina deslizó ayer una seria advertencia a los socios del Mercosur: si Brasil, y en menor medida también Uruguay y Paraguay, continúan devaluando sus monedas, desde la Argentina se profundizarán las medidas proteccionistas a los sectores más perjudicados.
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Domingo Cavallo evalúa así la posibilidad de implementar aranceles intra-Mercosur, de insistir en la necesidad de que los países adopten sistemas tipo «serpiente» cambiaria (bandas de fluctuación) o directamente hablar de la posibilidad de reducir el bloque a un área de libre comercio. La amenaza fue hecha con mucha diplomacia y sólo mencionada indirectamente durante la reunión de ministros de Economía de ayer a la tarde en la primera jornada de negociaciones en el Hotel Yacht y Golf Club de Paraguay, donde hoy y mañana los presidentes de la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, más Chile, Bolivia y Venezuela como socios invitados, intentarán darle vida y aire a una unión aduanera que parece languidecer más que nunca.
Cavallo, el principal enemigo de la profundización de la integración, no estuvo presente en la reunión de ministros, sino que la posición argentina fue ocupada por el secretario de Finanzas Daniel Marx. Quién deslizó claramente la posición y las quejas argentinas al asegurar en medio del encuentro y sin mayores vueltas que la decisión de implementar el «empalme» o «convergencia» con un dólar a 1,08 para el comercio exterior para contrarrestar la pérdida de competitividad por la devaluación del real, podría resultar insuficiente si la moneda brasileña continúa devaluándose como lo hizo ayer, que casi rozó los 2,5 reales por dólar. Marx y el secretario de Política Económica, Federico Sturzenegger, consideran que ese 8% quedaría definitivamente neutralizado cuando la moneda brasileña alcance los 2,7 reales por dólar aproximadamente. En ese momento, la posibilidad de jugar con alguna de las tres salidas mencionadas, o algunas nuevas sobre las que ya trabajan los teóricos del Mercosur que ayudan a Cavallo, comenzaría a ser barajada con absoluta seriedad.
Como contrapartida, los dos socios menores del bloque, Uruguay y Paraguay, le hicieron una dura advertencia. El ministro de Finanzas uruguayo, Alberto Bensión, directamente dijo que las medidas impuestas por la Argentina (tanto el dólar a 1,08 peso para el comercio exterior como la alteración de los aranceles externos) son inaceptables en el largo plazo para la estabilidad del bloque. Al finalizar la reunión otro uruguayo, el ministro de Industria, Sergio Abreu, dijo que «las medidas de la Argentina le hacen perder al bloque toda la credibilidad que consiguió durante 10 años».
Cavallo está convencido de que todas las devaluaciones regionales son producidas por los gobiernos y los bancos centrales y no por libres movimientos del mercado. De alguna manera desilusionado por la actitud de los socios de la Argentina, Marx volvió sobre la tesis de que en algunos puntos no es bueno seguir manteniendo este nivel de integración si la situación continúa deteriorándose. Cavallo llegó sobre el cierre de la reunión y sostuvo que lo importante de este cónclave para el Mercosur era que pueda «tomar decisiones que le permitan negociar con la Unión Europea, Estados Unidos, además del Pacto Andino y Sudáfrica». Con relación al «empalme», el ministro aclaró que «la decisión se tomó no por la desvalorización del real sino por la fortaleza extrema del dólar».
• Aranceles
Hubo otro punto de desencuentro ayer en Asunción. Los negociadores de los cuatro países no pudieron avanzar en la forma y el alcance en que se estudiará la situación de los aranceles externos comunes. Aquí los negociadores se estancaron en una cuestión importante y divisoria de aguas. La Argentina quiere que se analicen las posiciones de los bienes de capital, telecomunicaciones e informática, y que además se sumen otros sectores conflictivos como los textiles y el calzado. Brasil adoptó una actitud digna de las escuelas de Itamaraty. Dijo que se deben negociar todos los sectores a la vez, lo que en la práctica quiere decir que no se negociará nada y que el tiempo pasará sin revisar los aranceles externos.
Los principales negociadores brasileños aseguraban ayer que la posibilidad de que la Argentina insista en bajar la tasa arancelaria para la informática, celulares y componentes fuera reducida en los próximos meses sería difícil de aceptar por parte de los industriales de San Pablo y el noroeste de Brasil. Para Pedro Malan y el resto de los ministros brasileños, los industriales paulistas todavía lograron digerirlo porque el gobierno de Cardoso aceptó reducir los aranceles externos para terceros países para bienes de capital a cero.
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