10 de octubre 2006 - 00:00

La Argentina aplica traba a Brasil

Javier De Urquiza
Javier De Urquiza
Hay otro frente abierto en la relación comercial con Brasil: la Argentina podría decidir el cierre de las fronteras al ingreso de cerdos, por cuestiones sanitarias, o bien impondría licencias de importación como los mismos brasileños fijan para algunos productos que entorpecen sus mercados, como las harinas. Esta agudización del conflicto entre ambos países coincide con la visita que el ministro de Desarrollo e Industria del país vecino, Luiz Furlan, hará hoy a la ministra de Economía, Felisa Miceli.

La decisión del gobierno de tomar represalias contra Brasil por los cerdos se conoció ayer, luego de que Miceli recibiera al presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos, Juan Ucelli.

«Los precios al productor cayeron por la actitud caracterizada de los importadores que stockean cerdos comprados en Brasil a un precio aún mayor y hacen desplomar los valores en el mercado interno. Esa posición dominante del importador hace que hoy el valor se encuentre por debajo de los costos de producción», explicó amargamente Ucelli a Miceli. En efecto, el productor de cerdos está recibiendo hoy un precio de $ 2,11 por kilo vivo mientras los costos de producción llegan a $ 2,20.

Por el acuerdo de precios firmado en marzo con el gobierno «se fijó a $ 4 por kilo el valor de la media res. Pero hoy se está recibiendo $ 3,20, lo que demuestra que hay una parte de la cadena que se queda con la diferencia porque el producto en la góndola no bajó pese a que el productor recibe menos por sus animales», decía Ucelli.

Miceli, quien estuvo acompañada en la reunión por el subsecretario de Agricultura, Javier De Urquiza, y un asesor, Iván Heyn, se mostró predispuesta a encontrar una solución al problema de los productores. «El gobierno prioriza la agregación de valor de la industria nacional», les repitió Miceli a los productores de carne de cerdo.

  • Represalia

    Así como Brasil toma medidas restrictivas con los productos argentinos y luego la reapertura de los mercados se prolonga por varios meses (de hecho, no se solucionó aún el problema con la harina pese a las reuniones bilaterales), la Argentina estaría dispuesta a actuar de la misma manera. Impondría una medida que frene el ingreso de los cerdos brasileños y tendería puentes para una larga negociación.

    «No hay libre mercado porque las importaciones desde Brasil influyen mucho en los valores internos», insistía Ucelli. En el mercado internacional, el cerdo en pie se ubica en u$s 0,90, valor que se traduciría a $ 2,8 en la Argentina. Pero en el país el valor ronda $ 2,11 y debería ubicarse en $ 2,60 para que el productor trabaje con una mínima ganancia.

    En la Argentina, la producción de cerdos totalizó 2,5 millones de cabezas el año pasado y este año se ubicará en 3,10 millones de cabezas, las que son faenadas en su totalidad. «La promoción es una salida para vender, pero si no se soluciona este problema con la carne que ingresa desde Brasil, quedarán pocos productores», decía Ucelli.
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