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Las bajas en la producción y en las ventas están acelerando los despidos en la segunda economía mundial. Los últimos recortes de empleos, dispuestos por Kyocera Corp. y Oki Electric Industry Co., y una esperada caída en el Producto Bruto Interno del segundo trimestre podrían forzar al primer ministro Junichiro Koizumi a retractarse de sus planes para reducir los gastos, al profundizarse el bajón de 11 años que vive Japón.
La economía en retroceso le dificulta al gobierno disponer fondos extra para gastos sin recurrir a créditos. Los ingresos tributarios podrían no alcanzar el objetivo de 50,7 billones de yenes ($ 423.000 millones) para este año fiscal, dijo el viceministro de Finanzas, Toshiro Muto.
Para colmo, el costo de amortizar la deuda de 666 billones de yenes ($ 5,32 billones) que tiene el país -igual a 130 por ciento de su PBI- aumentará 7 por ciento el próximo año fiscal, a 18,4 billones de yenes, informó el Ministerio de Finanzas.
Esta semana, el primer ministro Koizumi les dijo a los ministros del gabinete que quiere limitar las ventas de bonos a 30 billones de yenes ($ 240 mil millones) este año fiscal, y ya impuso el límite para el año que viene. El gobierno presupuestó la venta de bonos por 28,3 billones de yenes este año, por lo que podría aún recaudar otro 1,7 billón de yenes hasta alcanzar ese límite.
El ministro de Finanzas, Masajuro Shiokawa, dijo que en parte la producción bajó porque muchas empresas japonesas se instalan en países como China, donde los costos laborales son una fracción de los que existen en Japón.
«Japón está sufriendo un rápido ahuecamiento de su industria», dijo Shiokawa. «Si el ahuecamiento continúa y las empresas siguen despidiendo trabajadores a un ritmo excesivo, el problema podría salirse de control».
La caída en la producción en julio estuvo encabezada por los fabricantes de computadoras personales, teléfonos celulares y otros artefactos eléctricos. Kyocera, la mayor fabricante de cubiertas de cerámica para proteger semiconductores, dijo que despedirá a 10.000 empleados, o un quinto de su fuerza laboral mundial.
La firma empezará a producir más partes y equipos en China, donde los costos laborales son cerca de una trigésima parte de los japoneses, dijo el presidente Yasuo Nishiguchi a los analistas esta semana.
Oki Electronic, que produce accesorios para computadoras, eliminará 2.200 empleos, 10 por ciento de su nómina en Japón. Fujitsu Ltd., que cortará 5.000 puestos en Japón, dijo ayer que podría tener que bajar a la mitad su objetivo de ganancias operativas de 40.000 millones de yenes en su negocio de hardware de computación, porque los clientes están gastando menos.
Las empresas esperan achicar aun más su producción, que según los cálculos subiría 4,3 por ciento este mes y declinaría 3 por ciento el que viene, según el Ministerio de Economía, Comercio e Industria, que produce el informe.
Las empresas sobreestimaron su producción en los últimos 13 meses. La caída de las exportaciones y de la producción fabril está empezando a propagarse al resto de la economía. Los gastos minoristas bajaron el mes pasado, según surge de un informe separado. El gasto de los consumidores representa cerca de 55 por ciento de la economía.
«Con una caída de la producción tan prolongada, ahora es el gasto de los consumidores lo que arrastrará hacia abajo a la economía», dijo Sato, de Nikko. «La economía se está deteriorando más rápidamente que lo esperado. El ritmo de la desaceleración es demasiado veloz».




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