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13 de octubre 2008 - 00:00

La calma debería volver estos días

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Si los tiempos que corren han de ser malos, al menos que sean los peores. Con 18,2% que perdieron las blue chips en la última semana, este parece ser el único consuelo que nos queda: tuvimos la mayor baja semanal en los 112 años de historia que lleva el promedio. Es cierto que las cosas podrían haber sido mucho peor. El viernes el Dow arrancó la jornada desplomándose más de 7% y parecía que nada podía detener la debacle. Recién media hora antes del cierre el malhumor comenzó a disiparse, cuando comenzaron a circular noticias que el G-7 había acordado un plan de rescate para los principales bancos del mundo y que Morgan Stanley sería apuntalado por un banco japonés. El Dow pasó entonces a colocarse del lado ganador en más de 3%, reflejando las "ganas de suba" de al menos una parte de los inversores. Pero las precisiones sobre las noticias se demoraban (a la sazón, una demora de 15 minutos). Entonces dio la sensación que nadie quería quedarse expuesto durante el fin de semana (al final del día los hechos le dieron la razón a los más temerosos) y en cuestión de minutos las acciones volvieron a desplomarse llevando a que el Dow cerrara en 8.451,19 puntos, un retroceso de 1,49%. ¿Qué pasará esta semana? No lo sabemos. Si las cosas siguen como vienen, es muy posible que se decida cerrar por uno o más días la plaza de Nueva York (algo que no ocurre desde 1914). Aun si esto no ocurre, las autoridades del NYSE y el NASDAQ están solicitando a la SEC permiso para hacer más restrictivos sus "circuit breakers" (prohibición de operar cuando un papel baja más allá de cierto nivel).

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La crisis crediticia a derivado a esta altura en que hasta los más optimistas (en general, ejecutivos y controlantes) están generando una parte de las bajas con sus compras en descubierto, al tener que poner más dinero o liquidar sus posiciones cuando sus adquisiciones bajan de precio y reciben llamados para reponer garantías. La sensación es que no hay un piso para la caída, algo que todos sabemos que es ridículo. Tan ridículo con las charlas entre GM y Ford para fusionarse.

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