Un crecimiento de 8 % en 2010, con inflación de alrededor de 3 % y puestos de trabajo para 9 millones de jóvenes recién diplomados, son algunos de los parámetros descriptos hoy por el primer ministro chino, Wen Jiabao, para 2010.
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El gobernante trazó esos objetivos en el discurso de apertura de la Asamblea Nacional del Pueblo, el parlamento chino, reunido desde hoy en Pekín para su sesión anual.
En un discurso de dos horas, interrumpido varias veces por aplausos de los 3 mil delegados, Wen prometió que el gobierno se ocupará de los problemas que más preocupan en el país, como el aumento excesivo del costo de las viviendas, la desocupación y la corrupción en el estado.
Todos esos problemas, proclamó, serán "combatidos resueltamente".
También dijo que el gobierno no cederá a las presiones de países occidentales que le reclaman modificar la política cambiaria para que la moneda local, el yuan, no esté tan depreciado, lo que abarata las exportaciones.
Pekín, dijo, tiene intención de mantener "estable" el valor del yuan, y proseguir con la política de facilitar el crédito interno para mantener la marcha de la economía, aunque lo hará con "cautela".
El primer ministro hizo notar que el crecimiento económico de 2009, que fue de 8,7 %, se debió en gran parte a los gastos estatales.
También advirtió que "las bases de la reactivación económica internacional permanecen débiles".
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