8 de mayo 2008 - 00:00

La clave será Austral

Austral. Esa parece ser la palabra clave en esta transacción. La aérea, que tiene cerca de 60% de los vuelos de cabotaje -hoy mayoritariamente deficitarios-, seguirá siendo 100% de Marsans. Si bien las fuentes habituales de Aerolíneas niegan de plano que haya sido prenda de su negociación con el gobierno, fuentes de la industria aseguran que los españoles tendrían una «media palabra» oficial de que se les otorgarán algunas de las numerosas rutas internacionales y regionales que vienen pidiendo desde hace un lustro. En su pelea con los españoles, el gremio APLA de los pilotos llevó como bandera la transferencia de aviones y personal de Austral a Aerolíneas Argentinas, lo que para el público en general resultaba incomprensible. Sin embargo, Jorge Pérez Tamayo, líder de APLA, sabía -y lo dijo más de una vez-que Marsans podía retirarse de Aerolíneas porque conservaría su controlada Austral y todas sus rutas internas.

Marsans, cabe recordarlo, además de ser un gran operador turístico es dueño de Air Comet, una aérea regional con vuelos a América latina desde que se quedó con algunos de los destinos que operaba la desaparecida Air Madrid. El nuevo esquema de negocios de Marsans -y que le permitirá salir casi sin dolor de Aerolíneas-es traer a sus pasajeros desde España (y conexiones al resto de Europa) por Air Comet y luego trasladarlos por Austral a los destinos en la Argentina.

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