La despesificación traba el presupuesto
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Dentro de las peleas de último momento, un clásico de los debates presupuestarios, apareció ahora la voracidad por encontrarle un destino preciso a la reserva de $ 3.500 millones que el gobierno había incluido originalmente para darle aire al nuevo presidente y algún margen de maniobra con el gasto en 2003.
El FMI ya dejó en claro que esos fondos deben descontarse del déficit programado para el año próximo y que, por lo tanto, no pueden estar disponibles. En el Congreso, por el contrario, no quieren utilizarlos como recorte sino ponerles nombre y apellidos y destinarlos a distintos gastos. Detrás de esa idea están muchos gobernadores que quieren reasignarlos a fondos provinciales, que fueron recortados en los últimos años.
• Planes sociales
De todas formas ayer continuó el debate por el Presupuesto Nacional 2003 en la comisión de Presupuesto con la visita de Graciela Camaño. La ministra concurrió a defender las partidas por $ 3.600 millones destinadas al Plan Jefas y Jefes de Hogar, aunque el encuentro terminó convirtiéndose en una suerte de clase especial sobre el funcionamiento de ese plan gracias a la cantidad de preguntas y planteos de los diputados.
La defensa de Camaño al plan social en realidad había tenido una definición más temprano en la reunión de gabinete nacional. Eduardo Duhalde, los ministros y diputados presentes, Humberto Roggero, Eduardo Camaño y Juan Carlos Maqueda, acordaron no aceptar rebajas en planes sociales dentro del tratamiento del presupuesto.
Camaño explicó que el gobierno contempló en el presupuesto una partida especial de $ 3.765 millones para solventar el Plan Jefas y Jefes de Hogar, con la pretensión de llegar a asistir en 2003 a 2.220.000 personas. La ministra explicó que el plan hoy llega a 2.093.799 beneficiarios, que representan 5,9 por ciento de la población. Además se quiere reducir el costo administrativo a 0,33% desde 0,5% actual. Pero la negociación con el FMI también estuvo en la discusión. Cuando desde la oposición le preguntaron por la garantía del financiamiento del plan, Camaño explicó que esa era prioridad del gobierno, aludió a un aporte de u$s 200 millones del Banco Mundial pero aclaró: «Si no hay acuerdo, los fondos saldrán de la recaudación».



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