La Reserva Federal decidió ampliar su estímulo a la economía estadounidense, ya que expresó su decepción con el ritmo de la recuperación del empleo. Sucede mientras transcurren las discusiones sobre el presupuesto del país que, debido a que no han arribado a puerto, resaltan la incertidumbre sobre el panorama a mediano plazo.
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En un comunicado, la entidad anuncia que las políticas buscan "sostener una recuperación económica más fuerte y ayudar a garantizar que la inflación se mantenga". Esta decisión sorprendió a los analistas, que no apostaban por que hubiera un consenso con respecto a estos parámetros dentro de la Fed.
La Fed reemplazó su programa de estímulo por una nueva compra de bonos que incrementará la inyección monetaria y otorgarle mayor poder de financiación al Gobierno de Barack Obama. Se comprometió a comprar u$s 45.000 millones mensuales en bonos del Tesoro, en adición a sus compras por u$s 40.000 millones de activos respaldados por hipotecas que inició en septiembre.
En una medida sorpresiva, la Fed también adoptó umbrales numéricos para la política, una medida que no se esperaba hasta principios del 2013. Dijo que mantendría las tasas de interés cerca de cero al menos hasta que la tasa de desempleo esté sobre el 6,5%, la inflación proyectada a uno y dos años se mantenga en no más de 2,5%, y las expectativas de inflación a largo plazo sigan contenidas.
También, la Fed rebajó previsión de crecimiento para 2013 a entre 2,3% y 3,0%. Antes, la proyección del organismo señalaba que la economía se expandiría entre 2,5% y 3,0%.
Adicionalmente, el déficit presupuestario de Estados Unidos aumentó en noviembre. El Tesoro dijo que la brecha ascendió a u$s 172.000 millones en noviembre, más que los u$s 150.000 millones pronosticada por economistas y por encima del déficit de u$s 137.000 millones registrado en noviembre del 2011.
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