El ex número dos del Tesoro estadounidense, John Taylor, almorzó ayer con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, en un encuentro en el que se analizó -en medio de un clima más distendido- cómo avanza la negociación con el FMI. El estadounidense dejó su puesto hace menos de un mes, y éste fue el primer viaje fuera de su país desde que abandonó la administración Bush. Taylor fue el principal orador invitado por el titular del Banco Central, Martín Redrado, en el marco de las Jornadas Monetarias y Bancarias. Allí, el ahora profesor de la Universidad de Stanford realizó una exposición académica sobre los mecanismos para prevenir la inflación y la experiencia reciente en los Estados Unidos.
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El ex subsecretario del Tesoro fue una pieza clave en la historia argentina reciente, sobre todo, tras la crisis que desencadenó la salida de la convertibilidad. En varias ocasiones, intercedió ante el FMI para reducir presiones de países europeos y destrabar así las negociaciones. Por eso, quedó en muy buenas relaciones tanto con el equipo económico como con los principales funcionarios del Banco Central. Con ambos se entrevistó durante la Reunión de Primavera de abril que organizó el Fondo a mediados de abril.
En cuanto a su exposición, explicó que los bancos centrales deben efectuar «los ajustes necesarios» cuando existen presiones sobre los precios, y defendió la tasa de interés «como un buen instrumento de política monetaria».
Estos fueron algunos conceptos salientes que dejó Taylor:
• La región con mayor inflación ha sido América latina, y en los países más desarrollados esa tasa fue menor en los últimos años. Sostuvo, en este sentido, que «en una época se decía que la inflaciónalta era positiva porque aumentabael empleo y fomentaba el crecimientoeconómico», aunque recordó que esa línea de pensamiento fue cuestionada por Milton Friedman, economista de la Universidad de Chicago.
• La inflación «siempre tiene un costo», y advirtió sobre la necesidad de utilizar la tasa de interés «como instrumento de política monetaria, cuando, antes, el foco estaba en los agregados monetarios», coincidiendo con la línea planteada por Redrado.
• El ajuste de la tasa de interés debe ser mayor que la suba de la inflación, y precisó que hoy en el mundo hay 46 países con tipo de cambio flexible y política de metas de inflación, y que la «Argentina es uno de ellos».
• «Los bancos centrales deben asegurarse de hacer los ajustes necesarios cuando suben las presiones sobre los precios» para evitar un desborde inflacionario y destacó que la Reserva Federal hace públicas sus decisiones sobre tasas de interés recién desde 1994.
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