México, Brasil y Chile concentraron la mayor parte de la inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe durante 2006, que estuvo dirigida a los recursos naturales, informó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
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La entidad sostuvo que la inversión en la región tuvo ese año un alza de 1,5% respecto del anterior y alcanzó a 72.440 millones de dólares.
Los principales países receptores de esta inversión en 2006 fueron México, con 18.940 millones de dólares; Brasil, con 18.780 millones, y Chile, con 8.050 millones de dólares.
En Centroamérica y el Caribe la mayor parte de la inversión se concentró en Panamá, con 2.560 millones de dólares, Costa Rica, con 1.400 millones, y República Dominicana, con 1.180 millones.
Los datos están contenidos en el informe "La inversión extranjera en América Latina y el Caribe 2006".
Pese a la tendencia positiva, la proporción de inversión que capta América Latina y el Caribe volvió a disminuir por segundo año consecutivo y representa sólo 8% del total mundial, el segundo valor más bajo de los últimos 15 años.
Así, la inversión en América Latina y el Caribe "permanece básicamente estable pero al mismo tiempo, y como consecuencia de esto, pierde participación en el mundo y sobre todo en la inversión que se destinaba a los países en desarrollo" explicó el secretario ejecutivo de CEPAL, José Luís Machinea. Consideró que "la región está en una encrucijada donde le va bien, pero no suficientemente bien. Es una región que crece más que en el pasado, pero menos que otros países en desarrollo; que disminuye la pobreza pero debería disminuirla en un nivel mayor; donde aumenta la inversión, pero no suficiente como para competir con otros países en desarrollo que son también lugares donde hay un atractivo especial para invertir".
El informe de CEPAL detalló que la inversión extranjera estuvo centrada en la búsqueda de recursos naturales y dirigida a países de América del Sur, mientras que la dirigida a mercados específicos apuntó a toda la región.
Canadá y Suiza aparecieron como inversores nuevos en la región, aunque el flujo estuvo concentrado en países como Estados Unidos, que reunión más del 30% de las inversiones en América Latina y el Caribe.
En 2006 también hubo una disminución de la importancia de los servicios, mientras que el sector primario se mantuvo con índices de 40%, al igual que las manufacturas.
Brasil fue el país que encabezó la recepción de inversión directa en el exterior durante 2006 con 28.202 millones de dólares, 13% más que en 2005.
Le siguieron México, con 3.897 millones de dólares; Chile, con 2.797 millones; Venezuela con 2.089 millones; Argentina, con 2.008 millones y Colombia, con 1.098 millones de dólares.
Según el documento, para reducir la brecha en la región se deben incluir políticas activas e integradas, como las observadas en Asia y Europa.
"Las políticas exitosas combinan tres elementos: los objetivos de la estrategia de desarrollo, las ventajas del país huésped y las necesidades del inversionista con sujeción a las restricciones presupuestarias y de políticas del país receptor", afirmó Machinea.
Agregó que "si no aprovechamos esta oportunidad de un contexto internacional muy favorable, para hacer los cambios que hay que hacer, posiblemente estemos lamentándonos de acá a cinco o diez años".
Finalmente, Machinea afirmó que las leyes de nacionalización en Venezuela y Bolivia tienen un peso marginal en la inversión extranjera directa en la región. Hay "una disminución de la inversión en Venezuela. Obviamente eso incide, pero no cambia el cuadro de América Latina. Ha habido aumento de inversión en más del 50 por ciento de los países de la región", expresó.
"No diría que las políticas que han tomado esos países han generado un contexto de incertidumbre generalizado en la región, eso es lo que a veces se quiere vender en el norte y yo creo que nada más alejado de la realidad", concluyó.