Ayer costaba encontrar alguna cara risueña en la zona de 25 de Mayo y Sarmiento. Se podría pensar que se debió todo a 2,55% que retrocedió el Merval cerrando en 1.955,33 puntos. Pero al menos un par de datos sugieren que no es así. Primero, porque el volumen negociado en acciones (acciones locales, que son las que cuentan) a duras penas alcanzó u$s 20 millones. Desde cualquier óptica que se lo mire esto es muy poco, pero termina siendo mucho menos si decimos que lo operado en certificados de títulos foráneos sobrepasó u$s 10 millones, más de la mitad del total (¿alguien recuerda las medidas para desincentivar la compra/venta de acciones extranjeras?).
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Lo concreto es que con un interés inversor tan bajo cualquier movimiento de los precios se torna más relativo de lo relativo que ya suele ser. El segundo punto a tener en cuenta es que si bien es importante, la baja es la número quince en orden de importancia de todas las que tuvimos en el último año (como quien dice, nada extraordinario).
En al menos dos oportunidades durante los últimos doce meses el Merval se retrotrajo debajo de la línea de los 2k: del 21 al 23 de enero y del 15 al 17 de agosto; y en ambas se recuperó rápidamente.
Claro que el escenario hoy es muy distinto y, aunque no lo fuera, la simple superchería de aquello que "la tercera es la vencida" alimenta la desconfianza de muchos. Hay quienes no queriendo mirar lo que ocurre a su lado, culparon a la baja de las acciones norteamericanas por el desplome local.
Claro que para esto tuvieron que negarse a reconocer el rebote que tuvieron las demás Bolsas en la última hora y que Santiago ganara 1,05%, México 0,16% o que San Pablo retrocediera apenas 0,47%.
Con 60 bajas frente a 13 subas, basta decir que los bancos, servicios públicos y empresas de materias primas, encabezaron el retroceso, en tanto Tenaris y Quickfood ganaron más de 2%. A seguir teniendo mucho cuidado.
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