A partir de saber que el Dow dio un respingo de más de 3% y que el NASDAQ rebotaba en más de 4% (por el camino de un Colin Powell más delicado), no hay que estar muy sumergido en las inversiones para apostar a que el resto de las plazas iba a protagonizar recuperaciones de cierta notoriedad. Y el «pronóstico» no falló, a partir -también- de una casi segura onda de sobreventas en casi todos los recintos que debían apurar las coberturas en caso de una reacción inesperada. Volviendo sobre sus pasos, muchos «osos» se pusieron cornamentas y actuaron de «toros», enardeciendo los precios y, de paso, los volúmenes. Nueva York vio su segundo volumen de títulos transados, en lo que va del año, pasando de marcha en su ritmo y dando una fecha donde «la locomotora» de los mercados volvió a rodar sobre vías.
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Por aquí, vale empezar por los negocios, que llegaron a $ 43 millones globales, de los cuales $ 24 millones largos fueron a las acciones. Dio la vuelta P.C., después de los estragos del miércoles, y los Mervales marcaron subas de 1,65% en el clásico, cerca el otro, tirando hacia abajo el Burcap y casi neutro, por incidencia de papeles de raíz externa. Dentro de las subas del día fuimos los más modestos, mientras se llegó a un máximo de 569 que no se pudo sostener y el cierre fue 563 (con algunas plazas muy marcadas en «cierre papel», ofrecidas). Reacción mundial, tan duradera como resulte esa aparente mejor predisposición a ver alternativas a la guerra. Esto puede rematar bien la semana (si Dios y Bush lo quieren).
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