23 de febrero 2001 - 00:00

"La economía no crece porque falta un plan de productividad"

La Argentina ya no atraerá capitales a través de grandes privatizaciones, como lo hizo desde 1990, por lo cual se hace inminente el planteo de una estrategia de inversión donde el Estado ayude fundamentalmente a los sectores más productivos. Para el ex secretario de energía, Daniel Montamat, la falta de un plan para atraer inversiones es lo que está entorpeciendo las posibilidades de crecer a tasas mayores a 3% o 4%. A esto se suma que a raíz de la crisis de confianza, las inversiones acumulan una caída de 22% desde mediados de 1998.

Por ese motivo, el ex funcionario, ahora dedicado a su profesión de economista, está preparando un plan de productividad para apuntalar las inversiones en los sectores más productivos, como algunos alimentos, vitivinicultura, la producción de Gas Natural Comprimido (GNC) y el sector forestal. La base de este plan, que fue adelantado a Ambito Financiero y que para Montamat es la fórmula para mantener la paridad cambiaria y poder crecer con convertibilidad, es que el Estado desburocratice la ayuda que ya existe, y por ejemplo, priorice la devolución del IVA exportador a los sectores más productivos, oriente la oferta tecnológica y sirva como apoyo para promocionar las exportaciones de empresas locales. Pero la ayuda del Estado no debe dispersarse en toda la economía, sino fundamentalmente en los negocios con mayor potencial.

«En la Argentina pasó la lista de los grandes negocios de las privatizaciones: ¿dónde se van a dar entonces los nuevos negocios para que la inversión siga creciendo y el país también?».
La solución para el economista pasa por medir las productividades de todos los sectores de la producción y apuntalar las inversiones principalmente en los sectores donde la Argentina cuenta con ventajas comparativas frente a otros países del mundo y la región.

Apoyo selectivo

Siendo que la tasa de inversión crece en función de nuevos negocios, la idea es apoyar fundamentalmente a sectores con potencial, y no apoyar a cualquier sector. «Racionalizar la ayuda», definió Montamat porque «de esta forma, los sectores de mayor productividad se transformarían en la locomotora de arrastre de las inversiones».

«Si identificamos dónde están las productividades relativas más altas, podríamos trabajar con las cadenas de valor de mayor productividad para potenciarlas y ver cómo pueden multiplicar inversiones en función del desarrollo de nuevos mercados. Esos sectores de mayor productividad terminarían arrastrando a los otros, porque como demuestran los países más desarrollados, los trabajadores del resto de los sectores, sean enfermeros, plomeros, etc., van a estar bien pagos consiguiéndose así transferir la riqueza al conjunto de la economía.»

Estadísticas

Prácticamente todos los países desarrollados cuentan con estadísticas actualizadas de productividad, incluso Brasil y Chile tienen estudios de este tipo actualizados que son la base de un plan estratégico del país y compara las productividades en las distintas cadenas de valor para identificar dónde están las ventajas comparativas de cada nación. Pero en la Argentina este tipo de trabajo es todavía materia pendiente: el último informe data de 1994 y se realizó en forma parcial ya que sólo se consideraron cuatro sectores, siderúrgico, alimentario, banca minoritaria y telefónico.

Este punto es básico en el plan que elabora Montamat: si no se conoce cuál es la productividad de cada sector de la economía, y la evolución de la misma, difícil será elaborar un plan de inversiones racional, ahora que ya no quedan grandes cosas por privatizar.

La propuesta del ex funcionario trae a la memoria la teoría ricardiana de las ventajas comparativas, que sostiene que los países deben dedicarse fundamentalmente a producir aquellas cosas en las que tienen ventajas frente a otros países y dichas ventajas están dadas justamente por la productividad.

Pero dentro de esta propuesta, Montamat alude a otra cuestión:
¿cómo se decide qué sectores reciben subsidios y cuáles no? Según adelantó a este diario, el Estado debe apoyar fundamentalmente a los sectores más productivos. «Estos sectores ya se han estado transformando y en general no necesitan ayudas fiscales mayores, su principal demanda es que el Estado les desburocratice totalmente la posibilidad de hacer nuevos negocios, los apoye en su inserción en los mercados nacionales e internacionales y también oriente la oferta tecnológica». Algunas de las medidas que propone el economista son:

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Si el Estado no cuenta con los recursos suficientes para devolver rápidamente el IVA a las exportaciones, en el momento de hacerlo hay que privilegiar a los sectores más productivos.

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Que se facilite la inserción de estos sectores en el mercado internacional a través de la colaboración en la búsqueda de mercado o fomentando su participación en ferias internacionales.

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Orientar la oferta tecnológica del país hacia esos sectores a través de institutos de investigación como el INTI. Por ejemplo, si una empresa está produciendo un tipo de vino, el INTI podría hacer un estudio para detectar cepas que genere algún tipo de producto que puede calificar para otro mercado. «Tenemos una oferta tecnológica que demanda casi u$s 1.000 millones anuales pero está desacoplada a lo que es la demanda tecnológica local», aseguró Montamat.

«La fuerza hay que ponerla en los exitosos, en quienes les va bien y pueden arrastrar a otros. En la Argentina estamos ayudando cuestiones generalizadas y planteando dicotomías. El tema acá es cadenas de valor y las cadenas de valor que son productivas deben ser ayudadas.»


Entre los principales sectores a ayudar en el plan de Montamat se encuentran: alimentos procesados en general como caramelería, vinos y la producción de GNC.

«La Argentina tiene una demanda energética fuertemente dependiente del gas natural y esto ha hecho que un subproducto del gas natural sea el gas natural comprimido (GNC). Tenemos 600.000 unidades funcionando a GNC, el principal parque industrial en el mundo convertido a GNC y hemos desarrollado toda la cadena de valor. Los equipos compresores, los chips se fabrican en la Argentina. Entonces deberíamos concentrar la fabricación de un auto a GNC que sea calidad argentina, algún modelo que sea de competencia internacional. La Argentina tiene desarrollado todo la cadena de valor y el mundo se está gasificando porque el GNC no contamina».

«Estamos obligados más que nunca a aplicar un plan de productividad para mantener la paridad con el dólar. Se puede crecer con convertibilidad, pero lo que hay que plantearse es cómo crecemos con convertibilidad. El tema es potenciar las inversiones y para eso se necesita crecer en productividad»,
dijo el ex funcionario.

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