La economía pone fin abrupto a la fiesta
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«Creo que el aterrizaje suave se salió de la pista», dijo Fred Breimyer, jefe economista del State Street Bank and Trust en Boston. «Desde mi punto de vista, apunto hacia una recesión, pero lo más preocupante es que su entrada fue muy repentina.»
La industria manufacturera, fuertemente golpeada por los altos precios de la energía, atraviesa una caída desde hace meses. El Banco de la Reserva Federal de Filadelfia dijo el jueves pasado que la manufacturación en la región central atlántica que rodea al estado de Filadelfia, se redujo en enero, en lo que fue su peor desempeño en más de una década.
«El sector manufacturero está en recesión», dijo Pierre Ellis, veterano economista de Decision Economics Inc., en Nueva York.
Varias empresas de Wall Street ya pronosticaron que la economía se encogerá hasta detenerse este trimestre. Por ejemplo, la firma Morgan Stanley Dean Witter pronosticó ante-riormente este mes que la economía entrará en una recesión -comúnmente definida tras la contracción de dos o más trimestres-en la primera mitad de 2001.
Los economistas raramente se aventuran y pronostican recesiones intempestivas, y general-mente escogen la más cautelosa opción de discutir las probabilidades de una recesión.
El pronóstico de Morgan Stanley se produjo pocos días después de que se registrara otra señal de desaceleración, cuando el gobierno informó que las ventas minoristas de Estados Unidos bajaban en diciembre pese a la temporada de compras navideñas, un signo de que los consumidores colocaban amarras en sus billeteras en anticipación a la inquietud por la caída en la economía.
Sin embargo, varios funcionarios de la Fed descartaron la amenaza de una recesión, tratando de aliviar las angustias de inversores y consumidores. El último jueves, el presidente de la Fed en San Luis, William Poole, dijo que las condiciones de la economía estadounidense no calificaban como recesivas, destacando que para calificar a una verdadera recesión, la caída de la economía debe enfrentar la prueba de las tres «D»: duración, dificultad y dispersión. «La economía no enfrenta la prueba de las tres D», afirmó.



