26 de diciembre 2001 - 00:00

La UIA ya no quiere más choclo francés

A noche la cúpula de la UIA compartía una cena en Olivos con el Presidente y su (reducido) equipo económico, en la que -por tercera vez en menos de 36 horas-los industriales le plantearon a Adolfo Rodríguez Saá la necesidad de apoyar la producción local en detrimento de las importaciones.

Pocas horas antes, José Ignacio de Mendiguren había traspasado, por segunda vez en un día, la puerta de la Casa Rosada con la esperanza de que el flamante habitante de Balcarce 50 ponga un violento freno a la importación de bienes que compiten en forma desleal con los que se producen (o ya no se producen) en la Argentina.

El titular de la UIA había tomado al pie de la letra lo que les había dicho el presidente interino un día antes a los integrantes del denominado Grupo Productivo: «Vengan a verme a mí directamente en cuanto tengan alguna idea; no esperen a que yo los llame ni pasen por otros funcionarios». La idea de la UIA, desde ya, es reducir el ingreso de bienes a precio de dumping, subsidiados o, incluso, de contrabando, «porque de lo contrario, los miles de millones en bonos que se pondrán en circulación servirán para reactivar la economía de Brasil».

Por eso, no sorprendió a Rodríguez Saá que de la carpeta azul que llevaba bajo el brazo De Mendiguren extrajera los documentos que viene presentando la UIA desde setiembre (y aun antes) pidiendo el establecimiento de un dólar diferencial para las exportaciones, aranceles más altos para las importaciones y un «factor empalme» con el real para proteger la producción nacional de los vaivenes de la moneda brasileña.

«Si traemos latas de choclo de Francia no es porque ellos sean más competitivos que nosotros, sino porque lo subsidian. Por eso nosotros tenemos que contragolpear con aranceles más altos o con barreras paraarancelarias, como las que nos puso Estados Unidos al limón, al acero, a la miel...»
, reiteró por enésima vez De Mendiguren ante el Presidente.

En la tarde de la Nochebuena, el Grupo Productivo «ampliado», representado por De Mendiguren, Enrique Olivera y Carlos Heller (Abappra), Manuel Cabanellas (Confederaciones Rurales Argentinas), Eduardo Baglietto, Gregorio Chodos y Aldo Roggio (Cámara Argentina de la Construcción), Héctor Massuh (papeleros), y Alberto Alvarez Gaiani (COPAL) habían visitado a Rodríguez Saá en su despacho, por primera vez en su interinato.

Hubo algunas curiosidades: Roggio, por caso, debió regresar aceleradamente desde Córdoba para el encuentro; la de Olivera fue seguramente su última aparición como presidente del Banco Nación y de Abappra.

Los empresarios con los que conversó este diario dijeron que la entrevista fue
«alentadora» por la actitud exhibida por el Presidente, pero admitieron que no hubo propuestas concretas ni de un lado ni del otro.

Apoyo

Lo que sí se descartó de plano es la posibilidad de que las empresas hagan una contribución tipo «fondo patriótico» a la actual emergencia: los empresarios le hicieron ver claramente al Presidente que allí tampoco hay un peso.

Desde ya, los dirigentes apoyaron la aparición de la denominada tercera moneda como forma de reactivar la economía,
«siempre que sea por un plazo determinado y un monto razonable». En cambio, nadie tocó ni de cerca el tema de una posible devaluación del peso, o de la dolarización, temas que incluso dividen a algunos de los participantes en el encuentro.

Tampoco se habló del tantas veces anunciado
plan de infraestructura, que en la administración anterior se anunciaba cíclicamente cada vez que el gobierno necesitaba mostrar que estaba haciendo «algo». Pero sí se lo tocó de manera elíptica, y Presidente y empresarios coincidieron en que «hay que dejar de lado las viejas ideas y aportar nuevas».

Por su parte, Heller aprovechó la ausencia de ABA (Asociación de Bancos de la Argentina) para «pasar la factura» de la concentración de la banca en manos extranjeras, y estuvo de acuerdo con el titular de la UIA respecto de la necesidad de incrementar el financiamiento a las PyMEs.

A la salida de la entrevista,
De Mendiguren resaltó «la voluntad de resolver los problemas, no de debatirlos, que mostró el Presidente, en tanto el titular del Banco Credicoop dijo que «cambió el concepto sobre cómo se sale de la crisis, al promover medidas de reactivación y no de ajuste», en una más que obvia referencia a las políticas aplicadas por Fernando de la Rúa. Heller afirmó también que los bancos «colapsarían si se levantara en el corto plazo el corralito» que rige sobre los depósitos.

Después, todos se fueron a tratar de pulir las ideas que en forma urgente deberán acercarle a Rodríguez Saá. Por caso, en el seno de la CAC se estaría conversando la posibilidad de insistir con un proyecto esbozado en el último encuentro de la entidad que agrupa a los constructores:
un plan de viviendas que los interesados pagarían con parte de sus fondos acumulados en las AFJP.

En la CAC se atajan contra las -seguras-protestas que generará su idea en las administradoras de fondos de pensión: «No será obligatorio; se le dará a la gente la posibilidad de disponer de parte de sus fondos de retiro para financiar su nueva vivienda», dicen.

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