Roberto Lavagna anunció ayer un paquete de medidas para frenar el despegue de los precios. Insiste en castigar a sectores que cree responsables de los aumentos. Lo hace discrecionalmente, incluyendo a algunos y sin afectar a otros. Así, les quita a exportadores reintegros de impuestos. Apunta a ventas al exterior de 200 productos de la canasta básica, entre los que figuran carnes, lácteos, harinas, pastas, aceites y pescado, entre otros. Sirve muy poco para frenar la inflación. Con lo que se ahorre al eliminar estos reintegros -serían 110 millones de dólares al año- resultaría útil al menos que se aumente el fondo anticíclico recientemente lanzado. Propone, además, Lavagna subir encajes de bancos, absorber la liquidez y volcar esos fondos a financiación de mediano plazo. Sólo logrará hacer subir tasas y afectar a ganancias de bancos. Sí es positiva la decisión del ministro de reducir costos a empresas bajando indemnizaciones de 180% a 150%, aunque debería haber sido bastante más ambiciosa. Promete acabar también Lavagna con la industria de juicios laborales, pero no dio detalles del nuevo proyecto de ley de accidentes del trabajo. No hubo ninguna decisión concreta que afecte a la industria. Sólo se crea un mecanismo para denunciar casos de monopolio y, de ser así, reducir aranceles a la importación para fomentar competencia. La inflación de 12% estimada en 2006 merece medidas más profundas que éstas.
El ministro Roberto
Lavagna anunció en
Casa de Gobierno
ayer una serie de
medidas para intentar
frenar la suba de
precios tras reunirse
con el presidente
Kirchner.
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Los sectores más afectados por las medidas son el agro (que recibirá menos reintegros cuando exporte y, por lo tanto, pierde algo de competitividad) y los bancos, que tendrán menos dinero disponible para prestar, con el peligro de perder parte del margen actual por la intermediación entre depósitos y créditos.
La industria -fiel al estilo Lavagna-quedó al margen de las medidas anunciadas para contener la inflación; como si el sector no hubiera incrementado precios. No hubo reducción de aranceles para evitar subas, como el textil. En cambio, se crea un mecanismo para denunciar actitudes monopólicas que generen alzas de precios que vayan más allá de las prácticas de mercado. Estos anuncios para evitar que se dispare aun más la inflación se complementan con la decisión de Economía de crear una cuenta de ajuste (o fondo anticíclico) para ahorrar la recaudación excedente a partir de noviembre. Es una iniciativa que apunta a mantener bajo control el gasto público, uno de los elementos que detonó el aumento de precios.
A continuación, un detalle de las principales medidas anunciadas ayer:
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