Las estrellas ya apagaron su brillo

Economía

Mucho más alineada con lo que está sucediendo en mercados del exterior, véase expresamente al vecino brasileño, la plaza porteña inclinó su frente de manera más notoria. Todavía habían quedado impulsos alcistas en la primera rueda semanal. Y lo desmedido de pretender llegar a más altura, con el máximo de 1.850 del lunes, comenzó a pagarse desde ese mismo instante.

Apoyándose en la secuencia de los tres dígitos de volumen, también sostenidos hasta el primer día semanal, la baja inicial había quedado en términos discretos. Pero, sobre el final de la rueda, ya había órdenes de venta que en lugar de correr a la salida en realidad: volaban. Lo siguiente quedaba casi como una crónica anunciada, a menos que surgiera corriente tomadora imprevista, lógica, aumentando todavía más la presión posterior. En consecuencia, se dejó a los precios actuar de ajuste del mercado y buscando un piso natural. Donde el poder aguantar los 1.800 como base, era todo un logro. El máximo del día ni siquiera estuvo en el cierre anterior, con 1.814, el mínimo derrapó hasta los 1.770 y la clausura un poco mejor: 1.776 y 2,2% de caída Merval. Frente a los días de ritmo sostenido, lo de ayer se hizo una marcha lenta. Por más que $ 82 millones no lucen para nada mal en el promedio del año. Ayer, una preeminencia vendedora, el apagar su brillo alcista de la estrella principal -Tenaris siendo clave de la baja ayer, con 3,4%- y general tónica a la baja pérdida entre las líderes, vieron una decantación ordenada y casi obligada ante el cambio de contexto. Invertidos los términos, ahora hay que estimar hasta dónde llega el valle, por más que ayer fue una correcta aleación de volumen y precios: en igual dirección.

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