27 de noviembre 2002 - 00:00

Las exportaciones petroleras aseguran un dólar tranquilo

El dinero que se libere del «corralito» a partir de la semana que viene, solucionará la mayor demanda de pesos del sector privado, que se produce cuando termina el año y no irá al dólar.

Además el público está mostrando su intención de mantener pesos en su poder; de allí el aumento de los depósitos en los bancos a pesar de la baja de tasas y la calma en los precios del dólar.

El esquema de salida del «corralito» que estudió el Banco Central, tiene bases sólidas para pensar en un dólar tranquilo a fin de año. Obsérvese como actúa el mercado:

• Las empresas petroleras están liquidando divisas sin apresuramiento, pero en forma regular, igualando lo que ingresan los exportadores de cereales.

• Las petroleras deben seguir exportando ante la menor demanda de combustibles del mercado interno. Los excedentes de hidrocarburos los deben colocar sí o sí en el exterior.

• Estas ventas le aseguran al Banco Central un ingreso constante de divisas que amortiguarán en el verano las menores liquidaciones del agro porque terminan las ventas de cosecha gruesa. Normalmente hasta que se venda la cosecha fina, hay un par de meses donde merman notoriamente las divisas que produce el agro.

• Los pesos que obtienen los grandes exportadores al venderle las divisas al Banco Central, es dinero que está en cuentas corrientes en el «corralito», pero el lunes no irá a dólares porque no pueden comprar más de u$s 100 mil mensuales de acuerdo a las limitaciones que impuso el Banco Central. Los grandes exportadores cumplen con este cupo porque están muy vigilados por la autoridad monetaria. Al depositar en cuentas corrientes el dinero de sus exportaciones, es muy fácil monitorear el destino que le dan.

Antes, los exportadores giraban dólares al exterior por un mecanismo transparente: la exportación de títulos públicos.

El sistema consistía en comprar bonos de la deuda externa argentina a valores de default (18% a 20%) pagándolos con cheques en pesos. Luego estos títulos los vendían en el exterior en dólares vía euroclear y los depositaban en una cuenta de Europa.

El gobierno les dijo a los exportadores que interrumpieran esta práctica ya que iba a liberar en poco tiempo el «corralito».

• Autorización

A partir de ese momento las casas matrices los autorizaron a comprar Letras del Banco Central (Lebac) y a hacer plazos fijos. Pero les impuso cupos para estas operaciones porque no quieren asumir demasiado riesgo argentino. Esos cupos están ampliamente cubiertos. Por eso las empresas mantienen fuertes saldos en cuentas a la vista (cajas de ahorro y cuenta corriente) y nada indica que vayan a cambiar esta estrategia.

La fuerte liquidez está generando negocios adicionales. Por caso, la Bolsa sube porque con poco dinero se consigue buena renta. Es un mercado chico hasta hace dos semanas negociaba menos de $ 40 millones diarios. Ahora ingresa dinero nuevo buscando acciones que tienen precio de ocasión. Desde hace un tiempo la demanda de papeles locales supera a la de acciones que cotizan en el exterior. Hasta hace poco tiempo el movimiento era inverso.

Ayer el monto de negocios llegó a $ 56,76 millones, de los cuales 23,56 millones fueron en Certificados de acciones que cotizan en el exterior (CEDEAR).

• Suba

El ingreso de nuevos inversores llevó ayer al Merval por encima de los 500 puntos, algo que no sucedía desde hace 22 meses. Ayer este indicador subió 0,72% a 502,14 puntos y está por convertirse en la mejor inversión de noviembre con una ganancia que se acerca a 16%.

El balance dejó a 31 papeles en alza, 37 bajaron y 8 quedaron igual.

Grupo Galicia y Pérez Companc fueron los más buscados por los inversores. Entre los dos reunieron 25% de los negocios. Se destacó la suba de Telecom (+6,57%) ante la inminente alza de las tarifas. También sigue firme Grupo Galicia que ayer avanzó 5,98%.

A favor de esta mayor cantidad de pesos los bancos siguen captando plazos fijos, pero no los están volcando íntegramente al mercado en forma de préstamos porque temen a los amparos. Los fallos de despesificación traban líneas de crédito para financiar automotores, por ejemplo. De préstamos hipotecarios todavía ni se habla por la inseguridad jurídica que genera la Ley de Quiebras y la imposibilidad de ejecutar los créditos morosos.

Un dato a tener en cuenta es que la liberación del «corralito» alcanza a $ 23 mil millones, pero hay que poner la atención en $ 9.000 millones que son plazos fijos a 30 días que se hicieron con parte de ese dinero. Muchos de esos depósitos son a tasas más bajas que las habituales, porque por dinero del «corralito» se pagaba mucho menos que por depósitos en efectivo. Gran parte de los $ 9.000 millones son de exportadores. El resto es de gente que efectivamente quería ahorrar.

• Pocos pases

Se estima que sólo una pequeña parte de los $ 9.000 millones puede ir a dólares. Si hubieran querido irse antes lo hubieran hecho pagando un costo ínfimo adicional por comprar la divisa con cheques.

Para la gente del Banco Central este dinero no saldrá del plazo fijo y, para reforzar esta presunción piensan en interrumpir la baja de las tasas de interés.

Lo que sucedió ayer en el mercado parece darle la razón al Banco Central. El dólar libre bajó 0,3% a $ 3,53 y está en los niveles de mayo. El dólar que se vende por cuenta y orden del Central quedó en $ 3,48. El tipo de cambio para los exportadores bajó de $ 3,494 a 3,452.

En el mercado futuro se vieron fuertes descensos en las posiciones más cercanas. El dólar a fin de mes cotizó a $ 3,51 (-0,85%) y a fin de año cerró a $ 3,58, que es 1,38% más bajo que el cierre del lunes. A fin de enero la divisa vale $ 3,67 (-0,27%).

• Reservas

Y como corolario del buen día, el Banco Central se quedó con u$s 70 millones después de intervenir en el mercado al comprar a los exportadores u$s 82,3 millones y venderle a importadores, bancos y empresas u$s 10,9 millones y u$s 1,4 millones a las entidades que venden dólares al público. De esta manera, el Central gana en el mes casi u$s 500 millones y sus reservas están a sólo u$s 30 millones de los u$s 10 mil millones, lo que le da un «poder de fuego» considerable para tener controlado el mercado cambiario.

La alta liquidez también se vio en el mercado interbancario donde las entidades de primera línea se prestaron dinero a un día a una tasa de 5% anual.

De todas maneras no se puede hablar de «veranito financiero», ya que esta suba de plazos fijos y quietud del dólar, no devuelve al sistema el crédito que necesita para que se reactive el consumo.

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