20 de julio 2001 - 00:00

Las penurias de compañías brasileñas en la Argentina

Rio de Janeiro (Bloomberg) - Osvaldo Schirmer, director financiero de la mayor acería de Latinoamérica, la brasileña Gerdau SA, está resguardando sus inversiones en la Argentina. Schirmer dice que su empresa invirtió $ 36 millones en la industria siderúrgica argentina a partir de 1997, con la expectativa de que habría un resurgimiento en la demanda del metal en el país.

Pero como la Argentina se encuentra en su tercer año de recesión, Schirmer se resignó a aguantar hasta que pase el chubasco. Igualmente está contento de haber hecho caso omiso al consejo de colegas argentinos que le dijeron que no había peligro de que el país caiga en cesación de pagos por su deuda, o devalúe el peso, que se cambia a la par con el dólar.

«Decidí resguardar nuestra deuda allí de todas maneras», dijo Schirmer, quien durante dos años se esforzó por protegerse contra los altibajos en las tasas de cambio por una deuda de unos $ 16 millones, o 70 por ciento de la deuda en divisas que tiene Gerdau en la Argentina. «Sería demasiado caro hacerlo en la actualidad.»

• Ventas en baja

El costo de hacer negocios en la Argentina para las firmas brasileñas subió a las nubes, ya que los gastos de cobertura aumentan mientras las ventas bajan debido a la menor demanda de los consumidores. Las empresas buscan protegerse contra una devaluación que podría elevar prohibitivamente sus deudas en términos de pesos.

Los costos de cobertura se han sextuplicado este año en la Argentina. En enero las firmas pagaban apenas 7,3 por ciento para proteger el costo en pesos de sus pagos futuros de deuda con bancos locales e internacionales, mientras que esa misma cobertura cuesta ahora 40 por ciento, según datos de «Bloomberg».

Las mismas preocupaciones de Schirmer las tienen la acería Belgo Mineira SA, la estatal Petróleo Brasileiro SA, la procesadora de alimentos Sadia SA y la cervecera Cia. de Bebidas das Americas, o Ambev. Las empresas brasileñas corren el peligro de sufrir pérdidas si la Argentina devalúa o incumple sus pagos.

Un peso más débil reduciría el valor de los activos argentinos que poseen los brasileños. También elevaría el costo en pesos de sus filiales argentinas, achicando las ganancias que se transfieren al país de origen.
Además, un incumplimiento reduciría el crédito en toda la región.

Las compañías brasileñas invirtieron unos $ 1.500 millones en la Argentina durante el auge económico que vivió el país entre 1991 y 1998, cuando la convertibilidad de pesos en dólares puso fin a años de hiperinflación. Cuando Brasil devaluó su moneda en 1999, las industrias argentinas perdieron competitividad.

«La Argentina está mal y el riesgo de devaluación está aumentando», dijo Michel Alaby, director de la Asociación de Compañías Brasileñas para la Integración del Mercosur, de San Pablo. «Las empresas brasileñas allá están despidiendo trabajadores o simplemente empacando y regresando a casa.»

Petrobrás, la mayor empresa de Brasil, postergó un canje de activos con Repsol-YPF SA, por el cual hubiera obtenido gasolineras y una refinería en la Argentina a cambio de activos similares en Brasil. La operación se demoró al profundizarse la crisis argentina, porque ésta dificulta la valoración de los activos.

Alaby dijo que por lo menos 88 empresas brasileñas han cerrado sus sucursales argentinas, de unas 450 que tenían oficinas allí en 1998. Este año, el peso argentino se revaluó cerca de 30 por ciento contra el real, debido a su paridad de cambio con el dólar.

Las ventas minoristas en la Argentina también se desplomaron en cerca de un quinto en relación con el año pasado. Esas son malas noticias para firmas como Sadia y Ambev, que venden alimentos envasados y bebidas en la Argentina. Sadia exporta pollos congelados y carnes procesadas a la Argentina.

• Sin deudas

La Argentina representa alrededor de 2 por ciento de las ventas y 5 por ciento de las exportaciones de Sadia. El presidente de la empresa, Luiz Fernando Furlan, dijo que Sadia se prepara para una caída de las ventas, pero que no tiene deudas en la Argentina.

La empresa despidió cerca de 20 por ciento de su personal en la Argentina el año pasado, cuando se redujo el consumo, y quedó con unos 100 trabajadores allí. «Todo el mundo espera un colapso en la Argentina; es como una larga agonía», dijo Furlan.

Ambev, la cuarta en su rubro en el mundo, tiene una cervecería y una planta procesadora de malta en la Argentina, además de vender su producto Brahma en el país.

«Esto no debería tener ninguna consecuencia ya que estamos totalmente cubiertos», dijo Magim Rodrigues, un director de Ambev, durante un receso en una conferencia en Lisboa la semana pasada.

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