Los ahorristas que concurran al banco a depositar fondos o renovar colocaciones se encontrarán con una desagradable sorpresa: los rendimientos que ofrecen las entidades financieras aceleraron su baja en los últimos días y ya se encuentran en niveles que no se registraban desde marzo del año pasado, es decir, en más de un año. Por depósitos a plazo fijo a 30 días varias entidades pagaron el viernes tasas en torno a 9% anual, cuando a principios del mes pasado (tras la apertura del «corralón») se lograban rendimientos de hasta 26% anual para el mismo plazo.
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A estos niveles de tasas los incentivos para los ahorristas a la hora de depositar sus fondos en el banco se reducen sensiblemente. Dado que la inflación a lo largo del año se estima en torno a 10% anual la ganancia en términos reales (es decir descontado el alza de precios) es prácticamente nula. Ello en el mejor de los casos, es decir, sin tener en cuenta una renegociación de las tarifas de las compañías privatizadas que luce como inevitable.
Según los últimos datos del Banco Central (al jueves pasado), en promedio se pagó por depósitos a 30 días 12,9% anual, mientras que por inmovilizaciones a 60 días se pactó un rendimiento de 16,8% anual. Por depósitos a 90 o más días el interés acordado fue de 21,4% anual. Pero la baja de tasas no afectó uniformemente a todos los plazos, sino que se concentró en los más cortos. Esto obedece a la imperiosa necesidad que tienen los bancos por alargar el plazo promedio de sus carteras de depósitos, hoy concentradas en 80% en inmovilizaciones de hasta 30 días. Mientras no se logre estirar el plazo promedio de los depósitos es difícil imaginar una recomposición del mercado de créditos, ya que los bancos no están dispuestos a correr el riesgo de quedar descolocados ante un súbito cambio de humor de los ahorristas.
Por ello es que se desalienta con bajas tasas los plazos más largos y se incentivan los depósitos largos. En éste último caso se ofrecen, además, variantes del plazo fijo tradicional (todas a un mínimo de 60 días) como los depósitos precancelables, los indexados por el CER o los que pagan intereses anticipadamente.
Las causas de la sostenida baja en las tasas debe buscarse en la confluencia de una serie de factores. Entre ellos el escaso interés que despertó la apertura del «corralón» (vigente hasta el 23 de este mes). A principios del mes pasado los bancos subieron las tasas para competir por los clientes en condiciones de desprogramar sus CEDRO. Pero a los pocos días los rendimientos comenzaron a ceder, cuando quedó claro que no había retiros masivos ni mucho menos.
•Exceso de oferta
Otro factor que juega en este sentido es la emisión de pesos por parte del Central a través de sus intervenciones en el mercado cambiario. Ello genera un exceso de oferta de dinero que tiene su correlato en la baja de tasas. En la City porteña estiman que este nivel de tasas se podría mantener hasta mediados de julio, cuando los rendimientos deberían volver a subir. Sucede que en esta fecha vence el grueso de los CEDRO desprogramados (alrededor de 65%). Se trata de los depósitos superiores a los $ 42.000, cuyos titulares debieron obligatoriamente constituir un plazo fijo a 90 días para una vez vencido el mismo, estar en condiciones de disponer del dinero libremente.
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