Lavagna debe elegir entre gremios o u$s 1.250 millones
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Morosidad récord en familias: creció por 16° mes consecutivo en febrero y en préstamos personales rozó el 14%
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Atención: podés perder miles de dólares si llevas este objeto en la valija
• Recomendación
La lógica de esta condición del Banco es que, si el Estado administrara esa parte del gasto médico, posiblemente incorporaría a los hospitales públicos al sistema de prestadores, bajando de ese modo el nivel de costos. Pero también mejoraría los ingresos de esos hospitales porque se comenzarían a facturar sus prestaciones a las obras sociales. Actualmente son muchos los sindicalistas que aprovechan al sector público para que atienda a los afiliados de sus obras sociales, que lo hacen sin cobrar por desidia administrativa o mala costumbre.
Claro que con esta recomendación Uribe, el hombre del BM, tocó un cable de alta tensión. En la relación entre obras sociales y proveedores radica muchas veces el nervio de las corruptelas que han caracterizado por décadas al sistema de salud en manos sindicales. A Martirene, igual que a sus jefes Jorge Sarghini y Lavagna, ese problema les pasa por el costado. Pero a los funcionarios de salud el pedido del Banco les resulta muy incómodo. Oscar Filomena, el hombre de Ginés González García en la Unidad de Financiamiento Internacional del Ministerio de Salud, viene resistiendo hace semanas algunas pretensiones de los organismos internacionales, como la entrega de las bases de datos de las obras sociales y también el cruce de todos los sistemas de facturación, incluido el de los hospitales públicos. Néstor Vázquez, el representante del oncólogo José Pampuro en la Superintendencia del Sistema de Salud, no resiste tanto las pretensiones reformistas de Uribe. Pero los funcionarios del BM lo conocen de antaño (cumplía las funciones actuales con José Luis Lingeri, en el apogeo menemista) y por eso han pedido que se lo reemplace como interlocutor: «Nos dice a todo que sí, pero después él y María Pía hacen que no avance ningún cambio» explican esos técnicos. María Pía Vidal es la encargada de monitorear al lado de Vázquez las vinculaciones entre la Superintendencia y los gremios (desde allí se administran los subsidios a las obras sociales).
• Frente de tormenta
La urgencia de Lavagna y su equipo por equilibrar las cuentas con el BM supera estas prevenciones de los técnicos de salud, estrechamente ligados a los sindicatos y al sistema de clínicas y prestadores, que también pondrán el grito en el cielo si se los desplaza de los convenios para incorporar al Estado. Por eso el ministro mantiene pasablemente dormidos a sus antiguos impulsores políticos, los «gordos» de la CGT. Cuando despierten, se abrirá otro frente de tormenta para Economía y, más arriba, para Eduardo Duhalde, que tanto valora la prescindencia sindical en plena campaña por la presidencia.




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