3 de julio 2003 - 00:00

Lavagna no quiere quita para deuda pesificada

Quienes ya aceptaron la pesificación de los préstamos garantizados no sufrirían una nueva quita del capital. Este es uno de los principales puntos que están terminando de definir en el Palacio de Hacienda, en el marco del tramo local de la reestructuración de la deuda. El monto total involucrado en esta operación específica llega a los 26.600 millones de dólares.

La intención del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, es terminar de definir rápidamente una propuesta para los tenedores locales de bonos, para luego concentrarse en los inversores internacionales. Es más, no descartan que la semana que viene (y una vez que se discuta el tema con la misión del FMI que está llegando hoy) se les comunique a bancos y AFJP cuál es la propuesta oficial.

La idea que manejan en el equipo económico es no tocar los préstamos garantizados que ya fueron pesificados a $ 1,40 más CER en febrero del año pasado. El criterio es que se trata de títulos que ya sufrieron la reestructuración.

La medida es favorable para el sistema bancario, que ya aceptó esa pesificación y está cobrando en forma mensual los intereses de estos papeles.
En el sector sostienen que haber aceptado esa pesificación implicó haber aceptado «una quita del valor presente de 77%» respecto de los bonos originalmente nominados en dólares.

Además, varios bancos utilizarán estos pagos de los préstamos garantizados para «calzarlos» con la devolución de redescuentos, según definió en su momento el presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay.

• Excepción

En cambio, sí quedarán sujetos a la quita que se plantea para el resto de la deuda todos aquellos que no hayan aceptado esta pesificación y reclamen la redolarización de sus tenencias.

En esta situación se encuentran las AFJP y también la mayor parte de los tenedores individuales, ya que apenas 3 por ciento aceptó explícitamente la pesificación.

Una vez que se conozca la oferta oficial en la que está trabajando el gobierno, cada sector podrá definirse. Por ejemplo,
si las AFJP deciden redolarizar sus tenencias, luego sufrirán una quita en el valor de los títulos, al igual que el resto de los bonistas alrededor del mundo. Claro que esto no implica que sufran una reducción en el valor nominal de sus títulos. Pero sí tendrán un alargamiento sustancial del plazo de cobro de los bonos y una muy fuerte reducción de las tasas de interés.

Algo parecido ocurrirá con los individuos que poseen préstamos garantizados. Tendrán la posibilidad de redolarizar, pero también quedarán sujetos a la reestructuración. En cambio, si optan por la pesificación, comenzarán a cobrar de manera inmediata los intereses, tal como lo están haciendo quienes de entrada aceptaron transformar sus tenencias en $ 1,40 más CER.

Para Nielsen -negociador oficial del gobierno argentino- es clave cerrar primero el capítulo local para luego concentrarse en la negociación con el resto de los grupos consultivos que se están formando en todo el mundo.

De acuerdo con los datos difundidos por el Ministerio de Economía, la deuda total de la Argentina a fines de este año ascenderá a los 172.544 millones de dólares.

Al 31 de diciembre de 2002, la tenencia de bonos por parte de residentes argentinos ascendía a u$s 52.200 millones. De ese total, los bancos tenían u$s 21.400 millones y las AFJP u$s 8.600 millones, mientras que otros tenedores, como inversores individuales y compañías de seguros, poseían u$s 22.200 millones.

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