Lavagna prometió al Fondo un nuevo plan contra la evasión
Una serie de reuniones tuvo lugar ayer en el Banco Central y en el Ministerio de Economía para avanzar en un nuevo acuerdo con el FMI. Se habría definido ya que la meta de superávit primario (es el monto que el gobierno se compromete a ahorrar para atender pagos de la deuda) se ubicaría en torno a 3,3% del PBI. Para alcanzarlo, Roberto Lavagna, en lugar de recortar gastos o subir impuestos, les prometió a los técnicos del FMI un nuevo paquete contra la evasión impositiva. Ya se lo está diseñando en la AFIP. Pero entre los técnicos del FMI desconfían. Desde Cavallo hasta José Luis Machinea, para no bajar el gasto, siempre se lo prometía y luego se terminaba pidiendo un «waiver» o dispensa al FMI. Se sigue trabajando aún con un programa a 3 años de plazo. Avanza en el Congreso la facultad para el Ejecutivo para renegociar contratos con privatizadas. El viernes próximo, abandonarán el país los principales técnicos del FMI. Sigue hoy maratón de reuniones.
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Esto implica que el ahorro fiscal que deberá obtener la administración de Néstor Kirchner para el año próximo ascenderá a cerca de $ 12.500 millones, según el compromiso que se está asumiendo con el FMI. La cifra es equivalente a unos u$s 4.200 millones que deberán aplicarse para cumplir con los pagos de la deuda pública, incluidos amortización de capital e intereses de los títulos nuevos (BODEN y préstamos garantizados pesificados).
Lucha contra la evasión y un crecimiento cercano a 5% serán la combinación que -rezan en el equipo económico- permitiría cumplir con un mayor superávit sin tocar los impuestos (no suben pero tampoco bajan) y aún convalidando una suba leve del gasto público.
Tampoco se hicieron grandes promesas respecto de las reformas estructurales. «No tiene sentido poner en marcha la reforma impositiva hasta bien entrado el año que viene, ya que primero tenemos que esperar el resultado del plan antievasión», señaló Mosse en el encuentro que se extendió entre las 16 y las 18.
• Coparticipación
También la ley de coparticipación federal esperará más tiempo, ya que «sería imposible comenzar a trabajar sobre el tema antes del 10 de diciembre», volvieron a excusarse los integrantes del equipo económico para explicar por qué se seguirán postergando las reformas estructurales.
Los negociadores del Fondo se mostraron más receptivos que otras veces y sin demasiadas exigencias. «Hay un mundo de diferencia esta vez respecto de lo que fue la negociación del año pasado», explican en Economía, donde aseguran -tal vez con exagerado optimismo- que el borrador del acuerdo estará listo «si todo sigue así para el viernes».
Uno de los principales cuestionamientos del staff del Fondo en el encuentro de ayer pasó por los incumplimientos de las reformas estructurales que fueron incluidas en el «miniacuerdo». Entre los principales, se refirieron a la falta de compensación a los bancos y también a las leyes de competitividad que aún continúan vigentes.
También se mostraron interesados en el proceso de aprobación de la reforma de la carta orgánica y la Ley de Entidades Financieras, que sería transformada en ley a fines de esta semana, y del proyecto de ley antievasión, que también esta semana tendría su primera aprobación legislativa, aunque de manera parcial.




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