8 de marzo 2007 - 00:00

Lavarropas italianos se harán en Córdoba

«Estamos en la Argentina desde 1986, y hemos atravesado todas las subidas y bajadas de su economía. A mediados de los 90 pensamos en fabricar aquí, pero lo que pasó después nos desalentó. Luego de la crisis de 2001/2 prácticamente dejamos de vender: no teníamos clientes. Y como la importación aquí es muy difícil, decidimos darle la licencia y el know-how a una empresa local para tener una presencia permanente».

A pesar de que Candy remite a golosina, esta firma italiana ha probado ser un hueso duro de roer: tras quedarse sin compradores para sus lavarropas en 2002 (importaban todo), ahora regresan al país para fabricar sus «lavatrici» en Córdoba. El relato es de Aldo Fumagalli, presidente mundial del grupo y heredero de Eden Fumagalli, que la fundó en 1945.

Los lavarropas se harán en la planta de la firma local José Alladio e Hijos, una de las dos únicas del país (la otra es la que tiene Longvie en Catamarca). Una de las razones es que el costo de mano de obra por unidad es de 4 euros contra los 25 euros que les cuesta hacerlos en Europa.

Candy y sus socios argentinos invertirán u$s 9 millones para que la fábrica de la localidad de Luque pueda ensamblar aquí lavarropas de carga superior, que por ahora son apenas una pequeña parte del mercado.

«Los argentinos, es cierto, están acostumbrados a los lavarropas de carga frontal. En el país se venden unas 600.000 máquinas lavadoras por año, de las cuales sólo 30.000 unidades son de carga superior de estilo europeo, como las que importamos nosotros», dijo Fumagalli. Candy es el sexto productor europeo de «línea blanca» y se mantiene como una empresa familiar, con una facturación de 1.054 millones de euros en 2006. «Es verdad: con esta estructura podríamos ser objeto de ofertas de adquisición por algún grupo mayor, pero estamos seguros de llegar a 2010 avanzando sobre nuestras propias piernas», respondió el empresario a una pregunta de este diario.

La planta de Córdoba tendrá una capacidad de 100.000 unidades anuales, pero el objetivo para 2007 es algo más modesto: «Esperamos vender 40.000 lavarropas de carga superior este año, para aumentar a 60.000 en 2008», reveló. Agrega que las primeras unidades de producción local saldrán de la línea de montaje en mayo próximo. Además, dijo el empresario, tienen la intención de exportar parte de su producción local «sobre todo a Chile y a Uruguay; ambos países tienen corriente de 220 v y 50 hertz; en cambio Brasil y Venezuela usan 110 v y 60 hertz. Tratar de llegar a esos mercados implicaría adaptar las máquinas a esa corriente, lo que podría quedar para una etapa posterior». Además, reconoce, el mercado brasileño prefiere los de carga superior de tecnología estadounidense a los europeos, que resultan más familiares a los consumidores del Río de la Plata.

«No nos asustan posibles conflictos gremiales: los trabajadores de Alladio son segunda y tercera generación, y como es un pueblo chico no prevemos problemas en esa área. Pero tenemos experiencia: en las décadas de los 80 y 90 Italia se vio sacudida por una ola de huelgas, pero hoy el número de conflictos es 15 veces menor que el récord de 1985», agrega el empresario.

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