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30 de julio 2008 - 00:00

Legisladores del Parlasur le tienen miedo a la vacuna

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Luiz Inácio Lula da Silva
El miedo a la vacuna es ancestral; lo prueban los legisladores del Parlasur (nunca mejor elegida la marca que designa al congreso regional del Mercosur) que rechazaron ayer la posibilidad de que naveguepor las aguas del sur del continente las naves de la IV Flota de Estados Unidos. Esa flota fue reactivada por el gobierno de George W. Bush con el propósito de ayudar en programas de vacunación y asistir a poblaciones en ocasión de desastres. No creen eso los legisladores del Parlasur, que dedicaron tiempo y recursos a criticar la eventualidad de esa singladura de barcos vacunadores.

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Ese organismo regional sesionó el lunes y ayer en Montevideo y expresó su preocupación por la decisión del gobierno norteamericano y destacó que Sudamérica es una región «pacífica y democrática». La declaración fue presentada por el parlamentario brasileño Inácio Arruda y votada por los legisladores de la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, aunque en este caso con la excepción de los del Partido Nacional, de la oposición conservadora.

En el viaje que hizo a Brasil y a la Argentina el subsecretario para América latina de Bush, Tom Shannon, intentó aclarar que se trata de una flota que no tiene poder de fuego, que carece de intenciones bélicas, que su alcance es limitado y que no tiene ni portaaviones. También destacó los fines humanitarios de esa armada, que dijo tenía justificación por la voluntad del gobierno de Washington de estar presente en momentos de necesidad y en zonas soladas por desastres naturales.

Shannon admitió ante los mandatarios Lula da Silva y Cristina de Kirchner que su gobierno había comunicado la iniciativa y pidió disculpas por la molestia que esta cruzada vacunadora podía llevarle a sus países.

En el documento del Parlasur los participantes manifestaron su convicción de que «la reactivación de la IV Flota es enteramente inoportuna e innecesaria dadas las actuales circunstancias mundiales y regionales que conforman a América del Sur como una región pacífica y democrática».

Recordaron que en la zona «los conflictos son normalmente resueltos con estricta observación de la no intervención y de la solución negociada de las divergencias».
Agregaron que «la militarización de conflictos y problemas regionales, con cualquier pretexto, podrá resultar en una inseguridad hemisférica y comprometer la integración de América del Sur y del propio Mercosur».

  • Acuerdos

    El Parlasur expresó en el documento final que «el imprescindible combate al narcotráfico puede y debe ser hecho dentro de los parámetros ya establecidos en acuerdos bilaterales y multilaterales, en un ambiente de cooperación diplomática pacífica y en estricta observancia a la soberanía de todos los países».

    Asimismo apoyó las iniciativas «destinadas a articular adecuadamente la seguridad en la región, como las desarrolladas por la Organización de Estados Americanos, el Grupo de Rio y el propio Mercosur».

    El brasileño Arruda, al presentar su propuesta de declaración, calificó «bastante sospechosa» la presencia de la IV Flota de Estados Unidos en América del Sur y dijo que el Parlasur es «uno de los más importantes instrumentos que se consolida y puede ser un gran negociador en la región».

    La IV Flota fue creada para vigilar las aguas del Atlántico Sur durante la Segunda Guerra Mundial y había sido desactivada hace 58 años. Para Brasil esa reactivación tiene relación con el hallazgo de tres megacampos petroleros en aguas profundas territoriales brasileñas.

    En la undécima reunión plenaria del Parlasur participaron también legisladores de Venezuela, que está en proceso de ingreso pleno al grupo, y se integraron los parlamentarios electos en Paraguay.
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