Asunción - Lo que se destacó en esta cumbre fue un discurso latinoamericanista, pero que en los hechos no tiene reafirmación. Tanto los mandatarios de la Argentina como los de Brasil elogian a Latinoamérica, pero piensan en Europa y en Estados Unidos.
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«Primero consolidemos al Mercosur y luego veamos qué perspectivas internacionales se abren. A mí no me gusta ser fundamentalista en los temas, pero mi prioridad es trabajar fuerte en esta región de la tierra sin descartar a la Unión Europea, Estados Unidos y a los otros países del mundo», remarcó Kirchner.
Por su parte, Luis Inácio Lula Da Silva dijo que «es imposible que un presidente de Brasil o de cualquier otro país sudamericanotenga una conversación con el presidente de Estados Unidos sin anteponer la cuestión del Mercosur o de América del Sur».
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Los dos presidentes parecieron contagiarse en sus discursos del latinoamericanismo de Hugo Chávez, el presidente de Venezuela. «Nuestra presencia en la cumbre es una poderosa señal que fortalece nuestra firme intención de que Venezuela sea pronto país miembro del Mercosur», dijo Chávez.
Pero la realidad es otra. «Esto es para la foto», señaló un funcionario argentino que pidió no ser identificado. Explicó que Chávez quiere que Venezuela ingrese en el Mercosur porque «no está en ningún lado».
«Nosotros vamos a firmar un acuerdo de libre comercio y nada más, porque estar en el Mercosur no significa dejar de negociar con la Unión Europea o con los Estados Unidos. Sin ir más lejos, mañana, Lula viaja con 10 ministros a ver a Bush.»
En ese sentido, el más concreto fue Ricardo Lagos, el presidente de Chile: «Una cosa es la política exterior de un país y otra sus tratados comerciales», justificando así su acercamiento al ALCA. La diferencia entre Chile y los países del Mercosur es que para ellos no es vergonzoso admitir que quieren ser socios de Estados Unidos.
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