Leve alza en la confianza del consumidor
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La situación se enmarca dentro de un escenario poco propicio para la formación de expectativas positivas ya que, si bien no se puede establecer un escenario incertidumbre, todavía las familias no pueden discernir una evolución favorable de las principales variables las determinan: Los ingresos, el empleo y el ritmo de los precios.
Por otro lado, según la Fundación Mercado, el recambio legislativo tampoco se muestra como un signo político que incida en alguna manera, positiva o negativamente, sobre las expectativas.
Por ello, después de un ciclo continuo de ajuste negativo en el primer semestre, el segundo semestre tiende a estabilizar los niveles de confianza en niveles bajos, con leves signos de recuperación, alejando las posibilidades de una retracción más profunda.
La tendencia de compra de bienes durables en noviembre fue de 7,9 por ciento, levemente superior a octubre, y dejó así la tendencia declinante de los últimos tres meses pero permaneció por debajo del promedio anual de 9,1 por ciento.
El porcentaje de familias con capacidad de ahorro disminuyó de 17,1 por ciento en octubre a 16,9 en noviembre, confirmando la disminución monótona de un punto porcentual en los últimos cinco meses.
Las expectativas de ingresos, en tanto, se mantienen estancadas, pero establecieron un límite al compás de espera del consumo.
En el consumo de mediano plazo la tendencia de compra de automóviles se ubicó en 3,0 por ciento, frente al 2 por ciento de octubre.
Mientras, en el consumo de largo plazo, tanto la intención de construcción de viviendas como la compra mejoraron levemente las tendencias, al aumentar 3,4 y 1,1 por ciento, respectivamente, dejando un ciclo de cuatro meses de ajuste recesivo.
La estabilización del tipo de cambio, indicadores de inflación más realistas y una disminución de empleo menor a la esperada, relajan la incertidumbre pero mantienen un compás de espera.
Diciembre plantea la estacionalidad de fin de año y el receso estival, de esta manera el horizonte empieza a establecerse recién en marzo.
En el corto plazo no se plantean pautas salariales, ni aumentos en el nivel de empleo, con política monetaria estable, el ritmo de las expectativas lo siguen marcando los precios.



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