El precio del crudo mantuvo ayer la tendencia a la baja en el mercado de Nueva York mientras los analistas esperan que en las próximas horas se conozca un aumento de las reservas almacenadas en Estados Unidos por el descenso de la demanda. No se cree, además, que la situación varíe tras la reunión que realizarán hoy en Viena la OPEP y otros países petroleros, ya que se da como un hecho que no se tomarán medidas para bajar o subir la oferta.
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El precio de los contratos futuros para noviembre del petróleo intermedio de Texas (WTI), el de referencia en Estados Unidos, bajó 0,16 de dólar y cerró la jornada a 21,81 dólares por barril, luego de haber tenido una caída de 15,2% en la sesión del lunes. Esta drástica caída se reflejó en la Argentina en una rebaja del precio de los combustibles en las estaciones por parte de Shell y de Repsol-YPF desde ayer, que será seguida hoy por Esso.
Los operadores insistieron ayer en que el mercado está presionado por las expectativas de un significativo descenso en la demanda de crudo y de los combustibles empleados en el transporte, debido a la recesión económica que se espera en Estados Unidos.
Los expertos prevén un aumento de existencias de petróleo y nafta, que podría ser de 1 millón de barriles en cada caso, mientras que en el fuel y el diesel, las subas podrían acercarse a los 2 millones de barriles.
Los operadores, además, no esperan que la OPEP modifique las cuotas de producción en la reunión de hoy, aunque los productores aseguran que su objetivo sigue siendo estabilizar el precio del crudo en torno a los 25 dólares por barril, dentro de la banda de 22 dólares como mínimo y 28 dólares como máximo.
«Recortar ahora para defender su banda de precios podría ser percibido como políticamente incorrecto, considerando los esfuerzos de EE.UU. para luchar contra el terrorismo», señaló un informe de PVM, empresa internacional de análisis del mercado energético.
La OPEP querrá convencer hoy de su profesionalismo para tranquilizar a los mercados y los países consumidores, y garantizar la estabilidad de sus propios ingresos, indicó también el informe.
Pero la organización, según se afirma, tiene un arma oculta: actualmente, ya sobrepasa el nivel de producción decidido en junio (23,3 millones de barriles diarios) en 800.000 a 950.000 barriles. Un recorte «discreto» de esa transgresión podría dar satisfacción a los países miembros más preocupados por la caída de precios. Igualmente, un alza adicional de la producción, dentro de lo «no oficial», permitiría a los que menos producen recuperar en volumen lo que pierden en precio.
Por otra parte, también se considera que, en caso de un ataque de EE.UU. contra Afganistán, podrían subir los precios. En ese caso, dijo el presidente de la OPEP, el argelino Chakib Jelil, «se puede temer una ola especulativa, pero de corta duración». «La guerra -añadió- podría traducirse en una necesidad suplementaria de querosén, y también la gente puede tener más tendencia a almacenar.» Pero «si la demanda crece, los precios aumentan y se mantienen en un nivel elevado -remató-, la OPEP adoptará la decisión que se impone, es decir, aumentar la producción».
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