Hay una virgen, tal vez la más visitada hoy por hoy, que tiene a su cargo la tarea: de desatar nudos. Y es muy posible que crezca mucho más la legión de sus fieles, entre los que bien se podrían contar a políticos, empresarios, inversores, que navegan en medio de la gran confusión. En Nochebuena, estamos todos esperando un solo regalo de Papá Noel, que esto se encauce. Porque unos saben, otros intuyen, qué pudiera suceder si se cometen errores políticos en esta hora. Y hay una gran masa a la que hay que esclarecer velozmente, con la verdad en la mano: aquella que piensa que con la huida de los dos personajes que resumían su bronca, todo se ha terminado. Y, en realidad, esto solamente comienza. Con una nueva oportunidad. • La bisagra
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La que todos aguardamos, en la historia que se traía. El clavar la punta del pie, girar y tomar hacia otro lado. Lo que equivale a alejarnos de un abismo tan cercano. Y el mercado suma también confusiones, cuando se ha procurado en el mes más trágico del año para el país: una «suba» de 35% en su índice mayor, que recorta la pérdida del año de un modo que parece milagroso. Pero que tiene sus razones singulares para haberlo realizado: haber convertido a las acciones en tarjetas plásticas para retirar efectivo. La última semana del año será tan corta como relampagueante, se define el balance de 2001, ya no se sabe si importa mucho dónde acaba un índice. Cuando lo que aquí está en juego es dónde acabará el país. Nosotros, nuestros hijos. Informate más
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