Entramos en la semana con la carrera ya comenzada, algo de incidencia puede existir en la jornada de hoy: si es que los demás tuvieron resultados remarcables, en la rueda de ayer. Por lo demás, será una semana atada -con moño y todo, como para regalo- al enviado argentino que volvió con las supuestas carillas, para llegar a firmar un ya muy traqueteado «acuerdo» con el Fondo Monetario. La Bolsa se predispuso a darle marco, jugó con el anticipo, y ya está con la servilleta puesta en el cuello, y los cubiertos en punta. Falta que se sirva el plato, que verdaderamente nada surja poniendo vallas, y es capaz de coronarse un movimiento que viene de mediados de setiembre con los «bancos» como estrellas iniciales -y que para octubre se desparramó por varios papeles de la nómina accionaria-. No con capital, todo sigue en tal aspecto muy lejos de la suficiencia, pero sí con mucha dialéctica y a favor de plazas «sobrevendidas» que acusaron todo tironeo, para enhebrar una trepada y Merval en los «420».
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Un viejo axioma, meritorio y de oro, de las Bolsas, apunta a aquello de «comprar con el rumor y vender con la noticia». Esta vez, más que rumor resultó la novedad de enviados argentinos para rendir examen, firmar condiciones que le pidan y terminarla, de una vez. Pero, así como puede haber ruido alcista, la realidad concretada también es posible que entra en el blanco de las «descontadas». ¿Y?...
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