Llega la ayuda del FMI y se suman Italia y otros 3 países
Dentro de las próximas 24 horas se anunciará en Washington el nuevo acuerdo con el FMI. Se sumarán varios de los países más importantes del mundo reunidos en el G-7 y también la banca extranjera. Ayer, el secretario de Finanzas, Daniel Marx, se reunió con el número dos del FMI, Stanley Fischer, para terminar de definir los detalles. El paquete sería por u$s 15.000 millones, un monto superior a las estimaciones que se barajaban en el mercado. El FMI aportará u$s 6.000 millones de fondos frescos, u$s 3.000 millones provendrán de los bancos privados, Banco Mundial y BID (compromiso que tenían firmado con el Banco Central) y la novedad pasa por los préstamos bilaterales que recibirá el país. Ya está confirmada la participación de Italia con u$s 1.000 millones y se negociaba sumar a Inglaterra, Francia y Alemania. Además, se incluirán en el paquete total los u$s 4.600 millones que el país ya tiene comprometidos como parte del fracasado blindaje. La Argentina asume compromisos importantes que deberá respetar sí o sí: habrá un monitoreo todos los meses del cumplimiento del déficit cero, y se confirmó que el país deberá encarar la reforma previsional y la de obras sociales. Las provincias deberán respetar el déficit cero y adelantar un año una nueva ley de coparticipación. Violar las condiciones es ir al default. Los mercados comenzaron a descontar el impacto positivo de los anuncios: el riesgo-país cedió 3,20%, las acciones ganaron 3,23% y los títulos subieron poco más de 2%. Domingo Cavallo recibió pedidos para que el Tesoro o el Banco Central intervenga en el mercado comprando títulos, y se asegure contra posibles ventas especulativas que busquen morigerar el impacto positivo del anuncio y crear desánimo, como sucedió en el megacanje.
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• El FMI aportaría u$s 6.000 millones nuevos.
• Habría otros u$s 1.000 millones de préstamos bilaterales que aportaría Italia, aunque no se descarta que puedan sumarse otros países, como Reino Unido, Alemania e incluso Francia.
El grueso del dinero engrosará las reservas del Banco Central. No irá al Tesoro, con lo cual se manda un firme mensaje de que no se utilizarán los fondos para cubrir eventuales déficit fiscales.
Entre las reuniones que mantuvo ayer el viceministro de Economía, Daniel Marx, sobresalió una con el número del FMI, Stanley Fischer, para definir los últimos detalles de la ayuda.
• Ultimo día
Es probable que hoy sea el último día de trabajo de la misión argentina que aún continúa en esta Ciudad. Todavía están aquí, además de Marx, el vicepresidente del BCRA, Mario Blejer, y el secretario de Programación Económica, Federico Sturzenegger.
En el sexto día de negociaciones, el viceministro de Economía afirmó que «las negociaciones con el FMI marchan de acuerdo a los tiempos previstos» y se preocupó por descartar de plano que las conversaciones contemplen una devaluación del peso argentino.
Se sabe que, en realidad, uno de los temas que más preocupa al Fondo es si la Argentina está en condiciones de cumplir con el déficit cero. En las últimas reuniones quedó ya establecido que la revisión del cumplimiento será trimestral. En algún momento se había especulado con controles mensuales, pero se llegó a la conclusión de que sería muy engorroso y aumentaría el nerviosismo de inversores ya muy sensibles.
Pero si bien el monitoreo no tendrá una periodicidad distinta de los que se realizan en situaciones normales, la exigencia del FMI para destrabar el apoyo sí es muy superior a otras oportunidades.
Desde ya que no se admite ningún tipo de desvío al déficit cero. Y esto rige tanto para el nivel nacional como para el provincial. Si bien se estuvieron analizando distintas fórmulas para asegurar el cumplimiento del equilibrio fiscal en las provincias, se llegó a la conclusión de que sería muy complicado ahora modificar el piso comprometido a los gobernadores, aunque ayer el gobierno argentino inició el diálogo con las provincias para sondear la posibilidad de un ajuste.
• Reformas
Además, el Fondo exigió al gobierno que cumpla con las reformas estructurales comprometidas en el blindaje y en el nuevo acuerdo de mayo. Se trata, fundamentalmente, de implementar la reforma previsional, desregulación de obras sociales y presentación legislativa de un nuevo proyecto de coparticipación federal.
Las negociaciones recibieron ayer un espaldarazo con las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense. En una entrevista televisiva, O'Neill señaló que las políticas que puso en marcha el gobierno argentino «conducirán a un sentimiento de estabilidad y a la realización del potencial de crecimiento de la Argentina» (ver nota vinculada).
Fue el dato clave que marcó el humor del día. Se sabía que el principal escollo para llegar a un acuerdo final era la dura posición de los Estados Unidos, que exigía garantías estrictas para que el nuevo dinero que recibirá la Argentina a través del FMI no sea dilapidado.



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