16 de agosto 2001 - 00:00

Llega la ayuda del FMI y se suman Italia y otros 3 países

Dentro de las próximas 24 horas se anunciará en Washington el nuevo acuerdo con el FMI. Se sumarán varios de los países más importantes del mundo reunidos en el G-7 y también la banca extranjera. Ayer, el secretario de Finanzas, Daniel Marx, se reunió con el número dos del FMI, Stanley Fischer, para terminar de definir los detalles. El paquete sería por u$s 15.000 millones, un monto superior a las estimaciones que se barajaban en el mercado. El FMI aportará u$s 6.000 millones de fondos frescos, u$s 3.000 millones provendrán de los bancos privados, Banco Mundial y BID (compromiso que tenían firmado con el Banco Central) y la novedad pasa por los préstamos bilaterales que recibirá el país. Ya está confirmada la participación de Italia con u$s 1.000 millones y se negociaba sumar a Inglaterra, Francia y Alemania. Además, se incluirán en el paquete total los u$s 4.600 millones que el país ya tiene comprometidos como parte del fracasado blindaje. La Argentina asume compromisos importantes que deberá respetar sí o sí: habrá un monitoreo todos los meses del cumplimiento del déficit cero, y se confirmó que el país deberá encarar la reforma previsional y la de obras sociales. Las provincias deberán respetar el déficit cero y adelantar un año una nueva ley de coparticipación. Violar las condiciones es ir al default. Los mercados comenzaron a descontar el impacto positivo de los anuncios: el riesgo-país cedió 3,20%, las acciones ganaron 3,23% y los títulos subieron poco más de 2%. Domingo Cavallo recibió pedidos para que el Tesoro o el Banco Central intervenga en el mercado comprando títulos, y se asegure contra posibles ventas especulativas que busquen morigerar el impacto positivo del anuncio y crear desánimo, como sucedió en el megacanje.

Llega la ayuda del FMI y se suman Italia y otros 3 países
Washington (especial) - Con voces de apoyo de primer nivel internacional, como las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Paul O'Neill, el equipo económico continuó cerrando los detalles del acuerdo con el staff del Fondo Monetario Internacional. De acuerdo con la marcha de las negociaciones, mañana temprano el FMI podría dar a conocer un comunicado con la confirmación del acuerdo.

Tal como adelantó ayer Ambito Financiero, las cuestiones técnicas del trato están cerradas y sólo restan decisiones políticas para definir el monto final de la ayuda. Según los avances en este terreno, la cifra del paquete podría aproximarse a los u$s 15.000 millones.

La composición del dinero sería la siguiente:

• El FMI aportaría u$s 6.000 millones nuevos
.

• Bancos privados internacionales pondrán u$s 3.000 millones por la línea repo (contingente) comprometida con el Banco Central. De ese monto, u$s 1.000 millones corresponden al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo.

• Habría otros u$s 1.000 millones de préstamos bilaterales que aportaría Italia, aunque no se descarta que puedan sumarse otros países, como Reino Unido, Alemania e incluso Francia.


• También habría que sumar unos u$s 4.600 millones que la Argentina ya tiene comprometido como parte del blindaje.

El grueso del dinero engrosará las reservas del Banco Central
. No irá al Tesoro, con lo cual se manda un firme mensaje de que no se utilizarán los fondos para cubrir eventuales déficit fiscales.

Aun cuando el dinero irá al BCRA, se están discutiendo mecanismos para aplicarle un candado al dinero, con el objetivo de dejarlo a salvo de manotazos políticos o reclamos puntuales del sector privado.

Entre las reuniones que mantuvo ayer el viceministro de Economía, Daniel Marx, sobresalió una con el número del FMI, Stanley Fischer, para definir los últimos detalles de la ayuda
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• Ultimo día

Es probable que hoy sea el último día de trabajo de la misión argentina que aún continúa en esta Ciudad. Todavía están aquí, además de Marx, el vicepresidente del BCRA, Mario Blejer, y el secretario de Programación Económica, Federico Sturzenegger.

En el sexto día de negociaciones, el viceministro de Economía afirmó que «
las negociaciones con el FMI marchan de acuerdo a los tiempos previstos» y se preocupó por descartar de plano que las conversaciones contemplen una devaluación del peso argentino.

Se sabe que, en realidad, uno de los temas que más preocupa al Fondo es si la Argentina está en condiciones de cumplir con el déficit cero.
En las últimas reuniones quedó ya establecido que la revisión del cumplimiento será trimestral. En algún momento se había especulado con controles mensuales, pero se llegó a la conclusión de que sería muy engorroso y aumentaría el nerviosismo de inversores ya muy sensibles.

Pero si bien el monitoreo no tendrá una periodicidad distinta de los que se realizan en situaciones normales,
la exigencia del FMI para destrabar el apoyo sí es muy superior a otras oportunidades.

Desde ya que no se admite ningún tipo de desvío al déficit cero.
Y esto rige tanto para el nivel nacional como para el provincial. Si bien se estuvieron analizando distintas fórmulas para asegurar el cumplimiento del equilibrio fiscal en las provincias, se llegó a la conclusión de que sería muy complicado ahora modificar el piso comprometido a los gobernadores, aunque ayer el gobierno argentino inició el diálogo con las provincias para sondear la posibilidad de un ajuste.

• Reformas

Además, el Fondo exigió al gobierno que cumpla con las reformas estructurales comprometidas en el blindaje y en el nuevo acuerdo de mayo. Se trata, fundamentalmente, de implementar la reforma previsional, desregulación de obras sociales y presentación legislativa de un nuevo proyecto de coparticipación federal.

Las negociaciones recibieron ayer un espaldarazo con las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense. En una entrevista televisiva, O'Neill señaló que las políticas que puso en marcha el gobierno argentino «
conducirán a un sentimiento de estabilidad y a la realización del potencial de crecimiento de la Argentina» (ver nota vinculada).

Fue el dato clave que marcó el humor del día. Se sabía que el principal escollo para llegar a un acuerdo final era la dura posición de los Estados Unidos, que exigía garantías estrictas para que el nuevo dinero que recibirá la Argentina a través del FMI no sea dilapidado.

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