14 de septiembre 2001 - 00:00

Llegan u$s 1.270 millones

El dinero de la línea contingente que acaba de ingresar en las reservas de la Argentina será utilizado por el Banco Central para mejorar la liquidez de los bancos oficiales. En total son u$s 1.270 millones, que amplían la capacidad del BCRA para actuar como prestamista de última instancia del sistema financiero.

Justamente, uno de los puntos débiles que siempre se criticó al sistema de convertibilidad era el escasísimo margen que tenía el BCRA para socorrer a entidades en caso de problemas. Ahora, se aumenta ostensiblemente esa función.

Ayer, el Central anunció formalmente que «un grupo de 13 bancos internacionales, liderados por el JP Morgan» realizó el desembolso del dinero, que engrosará las reservas líquidas. En cambio, las reservas totales del sistema financiero quedarán prácticamente sin modificaciones, ya que la autoridad monetaria entregó bonos como garantía del dinero.

Como parte del crédito, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo aportaron otros u$s 1.000 millones. Pero el dinero no engrosará las reservas, sino que quedarán depositados en una cuenta especial como garantía por si baja el precio de los títulos públicos otorgados por el Central para recibir los fondos frescos.

El dinero forma parte de la línea denominada como anticorrida, o repo, que la Argentina había negociado con un grupo de bancos internacionales en 1997 para el caso de un cimbronazo que afecte al sistema financiero. Finalmente, se utilizó sólo 28% de los u$s 4.700 millones comprometidos inicialmente.

La forma de contabilizar el dinero de esta línea especial en las reservas y las posibilidades de manejo futuro quedaron definidas en el Memorando Técnico de Entendimiento que la Argentina firmó con el FMI, al cual tuvo acceso Ambito Financiero. Se trata de un documento anexo a la Carta de Intención que se dio a conocer hace dos semanas.

En la nueva Carta de Intención, el Banco Central obtuvo del FMI una flexibilización en el monto que puede salir a prestarles a los bancos del sistema.

Actualmente, así está distribuido el crédito por parte del BCRA
:

En total, el Central está financiando a los bancos por un monto de u$s 3.683 millones.

Los pases activos ascienden a $ 1.932 millones. Se trata de préstamos a un día de plazo contra garantía de títulos públicos, que se van renovando.

• Los restantes $ 1.751 millones se dieron a través de la ventanilla de redescuentos, préstamos a 30 días de plazo. De esta suma, $ 733 millones se otorgaron en los últimos treinta días.


El directorio del BCRA está discutiendo la implementación de una nueva modalidad de ayuda para los bancos del sistema. En concreto, quieren aprovechar que los fondos de las líneas contingente llegan por dos años (renovable cada tres meses) para implementar un nuevo esquema de financiamiento a mayor plazo. Como se trata de dinero muy barato, inferior a 6% anual (tasa LIBO más 2%) se facilita una tarea más consistente de largo plazo.

La Carta de Intención acordada con el FMI estableció que «los bancos con problemas de liquidez persistentes recibirán ayuda a condición de que acuerden con el Central medidas para reforzar sus balances».

El Banco de la Provincia de Buenos Aires es específicamente mencionado en el acuerdo y, seguramente, uno de los que recibirá en mayor proporción la ayuda del BCRA
.

Como en los últimos meses se produjo una caída de reservas, pero aumentó el monto de los fondos prestado a las entidades, se había caído fuera de los límites permitidos por el Fondo. Esto significaba que, en los hechos, el BCRA no sólo tendría que haber suspendido el financiamento a las entidades, sino que incluso se hubiera visto obligado a rescatar créditos por unos u$s 400 millones, en un momento de fuerte restricción de dinero en el sistema.

Se negociaron dos cuestiones para aceitar el mecanismo crediticio que permitan mayor capacidad de actuación al BCRA: en primer lugar se incrementó el techo permitido en cerca de u$s 2.000 millones para los activos internos netos de la institución (un concepto técnico que simplemente cuida los pasivos del BCRA y las reservas). Y, al mismo tiempo, se permitió que el dinero de la línea contingente pueda utilizarse no sólo para fortalecer las reservas, sino para prestar financiamiento a los bancos que lo requieran.

En cambio, los u$s 4.000 millones del FMI que se agregaron a las reservas el lunes pasado sólo pueden contabilizarse como refuerzo de la convertibilidad. En cambio, no podrán utilizarse esos fondos para incrementar la oferta de crédito ni para aumentar el monto de pases activos. De esta forma, se puso un cepo a la posibilidad de que el dinero sea utilizado con fines no deseados, como el aumento de la cantidad de dinero en el sistema con fines reactivantes.

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