14 de diciembre 2007 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

  
  • Jornadas de cócteles, fiestas de fin de año, clínicas de tenis para clientes pero de alta tensión en los mercados. Más en la Argentina, donde desilusionó a operadores la primera aparición pública de Martín Lousteau. Sus afirmaciones sobre el INDEC y sobre la situación de bonos aún en default no hicieron más que borrar las esperanzas, pocas por cierto, que había acerca de reformas que encararía el joven funcionario. Trascendió además que ayer Lousteau iba a anunciar su equipo de secretarios y subsecretarios, pero como Cristina de Kirchner no había firmado los respectivos decretos se postergó para hoy la decisión. Lo seguro: Hugo Secondini en Finanzas ya con Sergio Chodos enviando mails de despedida al mercado. Oscar Tangelson, sobreviviente desde la era de Duhalde, partirá y dejará el cargo a un hombre de Lousteau. Pero antes estos datos importaban, pero a la luz de las recientes declaraciones de Lousteau, que ocupe más puestos vacantes de Economía de poco sirve para alentar inversiones en papeles argentinos. Se vuelve a su frase «me importa más Pavón Street que Wall Street», sin saber que Pavón y Wall son calles que se cruzan, están conectadas.

  • Epocas de pases y cambios en bancos. Sorprendió el alejamiento del tesorero de una entidad española líder, con versiones diferentes sobre los motivos de ello. Pero no son más que reflejos de cuanto sucede en Europa y Estados Unidos. Lo del Citi esta semana sorprendió a todo el mercado mundial, pero más porque el comunicado de la designación de la nueva cúpula se conoció cinco minutos antes de la decisión de la Reserva Federal. La acción del Citi siguió en baja y operadores en Nueva York consideraban que los nombramientos bien podrían ser para una etapa de transición. Lehman Brothers ayer presentó su balance y estado de resultados con pérdidas «razonables». Lo que está claro es que acertar en el mercado internacional ya es algo estrictamente de azar. Un dato de la economía norteamericana puede derrumbar un día los precios y al día siguiente hacerlos volar. Mejor el clásico consejo de «wait and see», es decir, «esperar y mirar de afuera» antes que someterse a la elevada volatilidad no apta para cardíacos.

  • Volvieron los 90 a la Secretaría de Finanzas. Con Hugo Secondini, Federico Molina, Carlos Weitz (asesor o en el BCRA) reaparecen los funcionarios de línea que negociaron emisiones de títulos de deuda siendo funcionarios de línea. Ganaron respeto en esos años por su solidez y bajo perfil. ¿Podrán subsistir en un gobierno tan enemistado con los mercados internacionales? Un ex presidente del BCRA solía decir que en la función pública «hay que tragarse sapos, pero el problema es cuando esos sapos tienen el tamaño de un elefante». En definitiva todo dependerá de la fecha en que llega ese elefante o bien de la disposición a ingerirlo de los retornados al 10º piso del Palacio de Hacienda, donde opera la Secretaría de Finanzas.   

  • ¿Cómo se mueve la Argentina en este contexto? Venía mejorando pero no tanto como para generar alegrías en las mesas. «El cupón PBI cortó cupón pero no se lo comió». La frase, o trabalenguas, de un experto de un banco argentino, hacía referencia a que el cupón de PBI paga el lunes a inversores, algo que en la jerga refleja el hecho de que el inversor «cobra un cupón o servicio de renta». Al ya cotizar el cupón sin ese cupón, su cotización es menor. Pero años anteriores, una vez que eso sucedía, rápidamente volvía a los valores previos, fue el caso en 2007. Los ingresos de dólares existen y por ello el BCRA debe intervenir para mantenerlo en los niveles deseados por el gobierno. Pero son las AFJP y liquidaciones de exportadores los que están impulsando el tipo de cambio a la baja, y no precisamente, la llegada de dólares para invertir en la Argentina.
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