No hubo mucho para poder rescatar, de una reanudación bursátil que siguió en la línea de signos adversos en que se venía. Si hay que encontrarle un punto de mejora al mal tiempo, es que no apareció el sol, ni se despejó de nubes, pero -al menos- la lluvia intensa se convirtió en llovizna.
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Esto, dicho en virtud del total de los negocios consumidos, mientras el otro indicador prosiguió dando señales contrarias. La peor de ellas, que el mínimo registrado en el correr de la rueda, fue también el que sirvió para el cierre de la sesión: ergo, se trató de un trayecto sin reacción y que aunó lo peor de la marca, junto al tocar de campana. En medio de ello, un intento para arribar a los máximos de 1.445 puntos, que se derritieron hasta quedar adelgazados en sólo 1.421 puntos: dando un diferencial en porcentaje, cercano a uno por ciento de baja.
El mercado se movió con menores presiones, después de soportar caídas de la semana pasada con altas cifras de negocios. Ayer, el total no pasó de los $ 48 millones de efectivo, con menos de $ 7 millones en CEDEAR. Con la plaza de Grupo Galicia más sobria, sólo 0,84% de baja, solamente Acíndar tuvo un derrape de cierto calibre entre las principales, con cerca de 2%. Se formalizó un arranque semanal donde la oferta amainó bastante, pero el mercado careció de poder ofensivo para sacar partido de ello y generar un rebote feliz. Quedó latente.
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