Los locales de comida al peso viven su ocaso: en cuarentena sólo abrió el 10%

Economía

Continúan cerrados como todos los salones de los restaurantes. El formato de tipo buffet no es compatible para que ingresen los comensales.

El boom de los locales de comida al paso y al peso, que vivieron su esplendor hasta momentos antes de declararse la cuarentena, se tambalean hoy en la cuerda floja.

El problema, es que el formato de tipo buffet que ofrecen estos negocios no es compatible con los protocolos y las medidas de higiene y seguridad que se exigen para funcionar. De hecho, los salones de los restaurantes continúan cerrados en toda la Ciudad de Buenos Aires.

“La mayoría de los restaurantes de comida al peso continúa con las puertas cerradas. De los 200 locales que tenemos contabilizados, sólo abrió el 10%”, aseguró Yolanda Durán, presidenta de CEDEAPSA (Cámara Empresarial de Desarrollo Argentino y Países del Sudeste Asiático). Si bien no todos están comandados por la comunidad china, por lo que algunos pocos quedan fuera de este censo, la gran mayoría sí están nucleados bajo el paraguas oriental.

Así es como, aquel esplendor de los últimos años donde el microcentro porteño se llenó de estos negocios, parece haber comenzado su ocaso. Atrás quedaron aquellos mediodías en los que las bandejas de los oficinistas salían rebalsadas de carnes, pescados, ensaladas, pastas con salsas y hasta postres, a precios sumamente económicos. En 2013 los pocos locales que había en Capital Federal promocionaban los 100 gramos de comida a una módica suma de entre $3.39 y $4.80. Cinco años después, y a la par de la inflación, la mayoría de estos negocios ofrecían ese mismo peso a $16, es decir $160 el kilo. En cambio hoy, se deben desembolsar $45 por 100 gramos para aquellos que compren la comida para llevar. Incluso, después de las 15 hay muchos que arrancan con un show de descuentos para poder vender toda la producción.

“Antes la gente entraba, se servía y hasta había más de 100 platos en oferta y muchísimos postres. Hoy eso es imposible de hacer”, agregó. En definitiva, preparar comida fresca para una demanda acotada no es compatible con una superproducción en la cocina, tal como les pasa a los restaurantes, donde muchos decidieron acotar sus cartas.

El auge de la comida al peso, desembarcó de la mano de los supermercadistas chinos que desde hace algunos pocos años buscaron migrar hacia otro negocio. “La persona que se puso este tipo de restaurantes es porque ya tenía autoservicios y quería cambiar de actividad. Tener un supermercado es muy sacrificado, se trabaja de sol a sol, acomodando mercadería, limpiando, etc. Por eso, con el restaurante lograron trabajar en un horario más acotado ya que cierran más temprano”, subrayó Durán.

En general, los que hoy funcionan abren sus puertas al mediodía y ofrecen a los comensales comidas rápidas y saludables pero también elaboradas. Se trata de un negocio que acota toda la mano de obra en la cocina, por lo que hay escaso personal a cargo.

“Hoy, los pocos que están abiertos trabajan con delivery o hasta tratan de vender en la puerta”, sostuvo la presidenta de CEDEAPSA. Con esto, la especialista se refiere a una especie de take away, pero que cuya ganancia prácticamente no alcanza para cubrir gastos. “Muchos lo hacen aunque sea para pagar la luz”, finalizó.

Dado que el sector gastronómico es uno de los más golpeados por la pandemia, y que pese a todo muchos restaurantes intentan salir a flote, hay una gran gama que debió reconvertirse en otro negocio o bien finalizaron los contratos de alquiler por la imposibilidad de seguir.

Mientras tanto, continúan las tratativas para que los restós porteños puedan reabrir sus salones, aunque sea de manera parcial, con aforo reducido, y obviamente con los protocolos correspondientes. Según fuentes del rubro gastronómico, esta vez confían en que puede llegar a haber verdaderas novedades de apertura para fin de mes o bien para principios de noviembre.

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