11 de octubre 2002 - 00:00

Los bancos de Brasil están más protegidos

«Todavía hay tiempo para evitar la cesación de pagos», afirmó Jason Mollin, analista de bancos latinoamericanos en el Bear Stearns, quien de todas formas reconoce que los efectos de un default sobre las entidades serían muy graves.

Desde su oficina en Nueva York, el analista no descartó --en diálogo con Ambito Financiero- que el gobierno tome medidas adicionales para frenar la especulación sobre el dólar: «Puede volver a implementarse un control de capitales para evitar que los ahorristas vuelquen su portafolio a moneda extranjera».

Periodista: ¿Existe el peligro de que se complique más la situación de los bancos brasileños si continúa la presión de los mercados sobre el real y los bonos?


Jason Mollin:
Los bancos quedaron más expuestos a normas que defina el Banco Central. Con una mirada de más largo plazo, es preocupante que tampoco sepamos qué es lo que piensa hacer la nueva administración. Se supone que Lula Da Silva, si llega a la presidencia, implementará políticas más dirigistas sobre el crédito. Ahora ya existe la obligación de dedicar parte del dinero de las cajas de ahorro a financiar hipotecas. Pero esto tenderá a acentuarse con el nuevo gobierno.

P.: ¿Cómo impactaron las nuevas medidas aplicadas a los bancos al comenzar la semana?


J.M.:
El aumento de los requisitos de capital para las posiciones en moneda extranjera de los bancos buscó reducir la especulación contra el real y encarecer la tenencia de dólares. Esto implica que el Central está utilizando a las entidades para hacer política monetaria. Representa una complicación para el sistema bancario y es un síntoma de la debilidad del real.

P.: ¿No es peligroso que los bancos hayan incrementado tanto su tenencia en bonos?


J.M.:
No es un proceso tan fuerte como el que vivió la Argentina. Pero tampoco los bancos tienen demasiadas alternativas. Si no quieren invertir en papeles del Estado, tendrían que achicar el tamaño de la entidad y ninguno, al menos por ahora, está dispuesto a hacerlo.

P.: ¿Qué diferencia existe entre el estado actual de la banca brasileña y la que tenía la Argentina antes del «corralito»?

J.M.:
Los bancos argentinos tomaron fondeo barato del exterior y lo prestaron al gobierno, fundamentalmente en la última etapa antes del «corralito». Los bancos brasileños tienen una parte importante de su capital fuera del país y en dólares. Por eso, cuando se devalúa el real, estas entidades hacen diferencias. Por ejemplo, el Itaú tiene u$s 2.000 millones de su capital en el exterior (casi 50% del total), el Bradesco u$s 1.000 millones y Unibanco otros u$s 500 millones. Es decir que están más cubiertos en casos de devaluación o de default del sector público. Esta es la situación que tienen, al menos, los bancos más grandes del sistema.

P.: ¿Cuáles son las chances de que, finalmente, el gobierno brasileño declare un default de su deuda?


J.M.:
El punto de vista de nuestros analistas es que Brasil va camino a un default si el gobierno no produce cambios importantes. Hay una lista de cosas que aún hay tiempo de implementar para que la economía recupere una senda de crecimiento.

P.: ¿Qué efectos tendría para los bancos un default?


J.M.:
Los efectos serían muy graves. A nadie le conviene que el sistema financiero se destruya. Lo importante es que el ajuste se haga en todos los órdenes al mismo tiempo. Si es necesario bajar la tasa de interés a la que se financia el gobierno, automáticamente los bancos también deben bajar las tasas que pagan a los ahorristas.

P.: ¿Cómo pueden impactar esta turbulencia de los mercados y las perspectivas negativas en el ánimo de los ahorristas?


J.M.:
A diferencia de lo sucedido en la Argentina, los ahorristas brasileños no se fueron de los bancos. Pero existe un peligro de salida de depósitos si los bancos se ven obligados a bajar las tasas. No podemos descartar una fuga de fondos de los bancos, que podría ser contrarrestada con la introducción de controles de capitales para evitar compras masivas de dólares.

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