29 de noviembre 2002 - 00:00

Los bancos, muy preocupados

Un escalofrío recorrió ayer la espina dorsal del sistema financiero argentino, ante la certeza de que la Corte Suprema determinará la dolarización de los depósitos y la obligación de devolverlos en pesos al tipo de cambio libre.

«Es, ni más ni menos, el fin del sistema financiero»
, dijo a este diario el presidente de una entidad oficial. Por eso, ayer hubo numerosas reuniones para tratar de encontrar una posición común ante la crisis, que convergerían en Mario Vicens, el titular de ABA (Asociación de Bancos de la Argentina) como único vocero. Sin embargo, «off the record», muchos banqueros aceptaron dar sus puntos de vista sobre lo que califican «el inevitable fin del 'veranito'». En este sentido, hay un puñado de cuestiones centrales que los preocupan:

• ¿Por qué la dolarización es sólo para los depósitos y no para sus acreencias? Si los obligan a devolver dólares con dólares, ¿por qué entonces no permitirles redolarizar las deudas que tienen los individuos y empresas, que fueron pesificadas uno a uno?

• Las implicancias político-sociales del fallo de la Corte, en vísperas del 20 de diciembre, una fecha que -según versiones cada vez más fuertes-podría ser utilizada por grupos violentos para alterar el orden; estos grupos podrían converger con depositantes que volverían a reclamar «devolución ya y en dólares» de sus colocaciones. Si se permite a los bancos tomarse un período de gracia para comenzar a devolver los dólares, y hacerlo en cuotas, podría haber tensión social; si se los fuerza a hacerlo de inmediato, se cae el sistema.

• El beneficio del fallo es sólo para quienes tienen plazos fijos reprogramados, pero esto también podría constituir una inequidad ante la ley que abogados mínimamente avisados seguramente tratarán de explotar. El argumento sería: «¿Por qué me privan a mí, que acepté el BODEN en canje por mis depósitos, del beneficio que les dan a quienes se quedaron con los CEDRO (plazos fijos reprogramados)?». Lo mismo podría aplicarse a quienes vendieron sus CEDRO, a quienes ya arreglaron devoluciones parciales con las entidades financieras, etcétera.

• Sólo por dolarización de CEDRO habría que emitir $ 43.000 millones, cifra que resulta de multiplicar los depósitos reprogramados por 2,5 (la diferencia entre los $ 2 que vale cada peso reprogramado, por CER más intereses) contra los $ 3,5 del tipo de cambio libre. Pero si se abre la puerta a todos los demás depositantes, la cifra es sencillamente incalculable.

«Hay dos temas a considerar: la liquidez y la solvencia.»
Un banquero explicó que, de confirmarse la versión sobre el inminente fallo de la Corte en esos términos, «al tener que multiplicar los CEDRO por 2,5, colapsará la liquidez. Si en cambio es posible posponer el pago, tendremos un problema de solvencia a plazo más largo, porque el impacto patrimonial de la devolución será enorme».

En los bancos consultados, además del sentimiento cercano al pánico, había una semicerteza: el gobierno -al no poder recurrir al bono compulsivo, camino que le estaría vedado por los términos del fallo que trascendieron-podría compensar la brecha en el patrimonio que se produciría por la redolarización asimétrica (sólo los depósitos, no las deudas) entregándoles un bono a las entidades financieras.

El otro gran temor entre los banqueros es que
se repitan las patéticas escenas que se registraron durante el primer semestre del año, con los ahorristas reclamando airadamente la devolución de sus depósitos a las puertas de las sucursales. «Nosotros no deberíamos tener mayores problemas, porque entre el Canje I y el Canje II tuvimos una aceptación de 55%, pero es un hecho que, si se desata la tormenta, la marea puede arrastrarnos a todos», dijo un alto directivo de una entidad cooperativa.

Los banqueros temían, además, la coincidencia entre la fecha estimada para la publicación del fallo y la cercanía del primer aniversario de los trágicos hechos del 20 de diciembre de 2001.
«Estamos fogoneando una tensión social que está dormida, pero que de ninguna manera se extinguió», dijo otro funcionario bancario.

«Es trágico: estábamos recuperándonos, había una vuelta (incipiente, es cierto) de los depósitos en función de la creciente recuperación de la confianza del público, y eso en el corto plazo iba a traducirse en la vuelta al crédito (que ya había reaparecido tímidamente, en algunas modalidades como cuotas con tarjeta de crédito). Esto podría hacer que el 'veranito' se termine de manera abrupta»
, dijo un director de un banco extranjero.

Otro banquero dijo que, a pesar de que el fallo de la Corte sólo favorecería a una ahorrista de Bahía Blanca,
«los amparistas van a venir con el fallo de primera instancia, el aval de la jurisprudencia sentada por la Corte y un oficial de Justicia a intentar llevarse los dólares o todo lo que puedan.Y van a cobrar nada más que los primeros de la fila, porque después el banco ya no va a existir más».

El hombre del banco oficial explicó los efectos de la redolarización asimétrica:
«El fallo le daría seguridad jurídica sólo a un extremo de la ecuación, los depósitos, desprotegiendo a los acreedores. ¿No es tan anticonstitucional pesificar los activos como los pasivos? Además, el ahorrista que en diciembre tenía un peso, hoy tiene dos. Si se considera la inflación acumulada, su capital nominal se duplicó y se le mantuvo su reserva de valor de manera más que aceptable. Pero ahora se le agrega una sobrerrenta de 150%. Es terrible y sólo puede tener un efecto: el colapso del sistema».

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