3 de julio 2001 - 00:00

Los bonos de la deuda ya rinden más de 17,5%

Los rendimientos de los títulos de corto plazo se dispararon ante el temor de los inversores sobre la solvencia financiera de la Argentina. Tal como ocurrió antes del megacanje, títulos públicos de vencimiento próximo como el BONTE 2002 (que paga en mayo del año próximo) están rindiendo tasas superiores a 17,50% anual. Los de mayor plazo, como el Global 2027, ofrecen un rendimiento de 14,60%.

Evidentemente, los mercados desconfían de la capacidad del gobierno de responder por las deudas que vencen en el primer semestre de 2002.

Esta situación pone bajo serio riesgo el éxito de la próxima licitación de Letras de Tesorería. En total, serán u$s 850 millones, que se dividen en un tramo de u$s 350 millones a seis meses y otros u$s 500 millones a un año.

Claro que ayer por la tarde ya se especulaba en la City porteña sobre una modificación de la licitación o, directamente, una suspensión parcial. De no producirse una mejora sensible respecto de la situación de ayer, el gobierno tendría que pagar una tasa cercana a 18% anual para fondearse a un año. Esto enviaría una pésima señal y sólo aumentaría los nervios del mercado.

Si se cumpliera con el déficit fiscal programado de u$s 6.500 millones, al gobierno le alcanzaría con renovar los vencimientos de LETES que le quedan por delante para llegar desahogado a fin de año. Pero ahora hay un menor margen para hacer frente a esas renovaciones, por lo menos a tasas razonables.

• Rendimientos

La disparada de los rendimientos de corto plazo junto con la suba paralela del dólar futuro ofrecen la posibilidad de obtener rendimientos cercanos a 40 por ciento en pesos en un año. Pero para eso, hay que confiar en que no habrá devaluación ni default (ver aparte).

El fenómeno de la curva invertida de rendimientos se produce cada vez que el riesgo-país se aproxima a niveles insoportables como el de ayer, por encima de los 1.060 puntos. Andrés Pitchón, head de research de renta fija de MBA Banco de Inversiones, explicó que «cuando las tasas son tan altas, crecen las dudas sobre la real capacidad del gobierno de pagarles a sus acreedores».

La posibilidad de un default, otra vez en escena, castiga a los títulos de vencimiento más corto. Los de largo plazo, en cambio, tienen caídas menores. «Si el gobierno no paga, el problema es para los que tienen vencimientos más inmediatos. Los inversores con bonos de largo plazo pueden esperar, un poco más tranquilos, que se arregle la situación», sostenían ayer los analistas de renta fija.

• Bono estrella

Tras el derrumbe en el precio, el BONTE 2003 está ofreciendo un rendimiento de 18,11 por ciento anual. También sufrió fuerte el nuevo bono estrella de la Argentina, el

Global 2008, que cerró a u$s 75, con una tasa para el inversor de 17,10 por ciento. Este título debutó con el megacanje a una tasa de corte de u$s 78,55, con lo cual sufrió una pérdida superior a tres dólares y medio.

Ayer comenzó a notarse con más nitidez cómo los operadores fueron tomando posiciones «vendidas» o de «short selling» sobre los Global 2008. Al ser el título más líquido de la Argentina, es el que están eligiendo algunos brokers internacionales para apostar a una baja mayor del mercado.

Los títulos de mayor plazo están menos expuestos a los ataques. Por eso, el precio del Global 2017 no cayó tanto y rinde 15,66% anual, y el 2027, aún menos (14,60%).

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