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Ajena a la escalada terrorista que se apoderó de EE.UU., la Bolsa de Tokio finalizó ayer con una leve alza. Así, el índice Nikkei avanzó 0,95% para terminar en los 10.292 puntos, apuntalado por los bajos precios en que había quedado gran cantidad de acciones tras las pérdidas de los últimos días. Los operadores se mantienen expectantes acerca de las medidas que el gobierno estaría por tomar para fomentar a la economía nipona. La calificadora Standard and Poor's revisó de «estables» a «negativas» las perspectivas de los títulos japoneses a largo plazo, debido a la demora del Ejecutivo en la aplicación del plan de reformas. Otro factor fue el comportamiento de los valores de las compañías cárnicas y de los establecimientos gastronómicos minoristas, como McDonald's Japan, que sufrieron marcadas bajas tras detectarse un posible caso del mal de la «vaca loca».
La Bolsa de Londres registró ayer su mayor caída en un solo día desde 1987, conmocionada por los atentados contra las torres gemelas del World Trade Center y el Pentágono en los Estados Unidos. El índice FTSE 100 bajó 288 puntos, equivalente a 5,7%, hasta situarse en las 4.756 unidades. Tras los ataques terroristas, el recinto de operaciones fue evacuado, y se desplegó un plan de emergencia para poder continuar con los negocios hasta el horario de cierre. Lo cierto es que la atención se desplazó hacia las pantallas de televisión donde los operadores británicos siguieron paso a paso los dramáticos sucesos. En lo estrictamente bursátil, el escaso movimiento tras la noticia se limitó a la venta de acciones con alta exposición en EE.UU., particularmente aseguradoras, bancos y compañías aéreas. Mientras, del otro lado, lo mejor pasó por el petróleo, el oro y el euro, que se movieron al alza.
Hay mucho para cuestionar en el mercado bursátil local, pero lo cierto es que también hay mucho para alabar. Ayer, por caso, la Bolsa de Santiago fue una de las pocas en la región que anunció el cierre y la reapertura de las operaciones para hoy (las demás Bolsas sólo hablaron de cierre). Esto es algo que los mercado suelen premiar y así parecen haberlo hecho ayer cuando el IPSA retrocedía un "modesto" 2,5% quedado en 108,96 puntos, instantes antes de que se anunciara la suspensión de la operatoria. Incluso el peso que recibió de pleno la mala noticia del ataque en Nueva York se mostró "menos débil" de lo que muchos hubieran supuesto, retrocediendo a 689 por dólar, aunque sin romper el mínimo de agosto. Lo que es claro es que en tiempos como los que corren los inversores buscan sólo la seguridad, sin importarles los rendimientos. Y aquí Chile tiene algo que dar.
Pánico y confusión. Lamentablemente las autoridades del mercado no se atrevieron a confiar en su propio mercado, cerrando, abriendo y treinta minutos después cerrando de nuevo pero por tiempo indefinido las operaciones. Para ese entonces, el IPC que comprende a los 35 papeles más negociados, retrocedía 5,5% recuperándose de una merma máxima de 7,3 por ciento. Es cierto que la situación pareció más complicada si tomamos en cuenta la caída que experimentó el peso a 9,43 por dólar, y la decisión del Banco Central de suspender la licitación de CETES, pero aun mirando desplomes de 15 por ciento como tuvo el BBVA Bancomer, 16,6 por ciento de la TV azteca o más de 13 por ciento en el grupo Alfa, uno no puede dejar de preguntarse sino fue un error de las autoridades optar por cerrar el mercado, privando a los inversores de lo que es su derecho máximo: vender sus títulos.




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