Los mercados que más siguen los argentinos
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La Bolsa de Londres ayer cerró en alza en una sesión caracterizada por el nerviosismo de los inversores, pendientes todavía de las consecuencias de los atentados terroristas contra los Estados Unidos. Así, el índice FTSE-100 ganó 61,5 puntos (1,26%) para cerrar a 4.943,6 enteros. La volatilidad fue la nota destacada a primera hora de una sesión en la que muy pocos se atrevían a tomar decisiones, en espera de que Wall Street reanude sus actividades. El gran perdedor del día resultó la aerolínea British Airways, cuyas acciones cayeron 12% y finalizaron a 196 peniques debido a la interrupción de sus vuelos transatlánticos producida tras los atentados. Entre los ganadores figuraron varias entidades del sector bancario. Barclays subió 40 peniques y finalizó la sesión a 1.820, mientras que los valores del Royal Bank of Scotland ganaron 80 peniques y se situaron en 1.555.
La situación simplemente empeoró. Luego del casi festejo bursátil del miércoles, los costos que deberá enfrentar el mundo, especialmente la porción más pobre, se hicieron sentir. Lo curioso es que las primeras operaciones fueron en positivo, y el Bovespa alcanzó a ganar 0,38%, pero poco antes de mediodía sobrevino la ola bajista que derribó al índice primero a la zona de los 10.500 puntos, donde permaneció hasta casi la última hora, cuando otra ola bajista se abatió sobre el mercado dando como resultado una caída en la jornada de 7,26%, que como único consuelo dejó el no haber cerrado en lo peor cuando la merma alcanzaba 7,41%. La caída del real a 2,74 por dólar y la acción del Banco Central realizando dos sorpresivas colocaciones de títulos indexados por cerca de u$s 2.000 millones neutralizaron las presiones sobre la moneda, que cerró en 2,665 por dólar, pero secaron el mercado, golpeando las acciones.
La palabras del ministro de Finanzas, Nicolás Eyzaguirre, afirmando que Chile tiene "la imagen y las herramientas" para reaccionar, cualquiera sea la repercusión al ataque en Nueva York y Washington, son, de alguna manera, lo que mejor puede explicar por qué la Bolsa de Santiago terminó el día como la de mejor evolución en Latinoamérica. De todas maneras, esto no significa que esta plaza esté totalmente aislada de los vaivenes del exterior, lo que se reflejó en la caída de 1,79% que experimentó el IPSA al cerrar en 107,39 puntos. Más interesante que la variación de los precios fue el incremento de lo negociado, que aun estando del lado de lo escaso, con u$s 8,89 millones, habla que el interés local sigue de alguna manera presente. Si bien el frente accionario se puede decir que resultó positivo, por el lado del peso, que retrocedió a 680,3 por dólar, aun con otra intervención del Banco Central, las cosas siguen sin mejorar.
Al momento de escribir estas líneas, las autoridades no habían anunciado cuándo reabrirá sus puertas la plaza local. De todas maneras, la actividad bancaria resultó normal, y el mercado de cambios operó, aunque de manera negativa, ya que el peso retrocedió a 9,49 por dólar. Mientras se aguarda la reapertura de las operaciones en Nueva York, una recorrida superficial por el sistema muestra a los inversores y operadores nerviosos, ya que la mayoría ve la decisión de cerrar el mercado sólo como una manera de posponer lo inevitable, a lo que se debe sumar el mal antecedente que constituye para los inversores el saber que en tiempo de crisis no podrán liquidar sus posiciones. Algunos apostaban a que, tal vez, si el ministro de Finanzas, Francisco Gil, consigue apurar el tratamiento de la reforma impositiva, se pueda dar un "empujón" al mercado, que lo desenganche de los vaivenes externos.




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