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La Bolsa de Londres cerró ayer con una leve alza, durante una jornada en la que la importante suba inicial del recinto no llegó a consolidarse a raíz de la débil apertura de Wall Street y la incertidumbre en las perspectivas de diversas empresas. De esta forma, el índice FTSE 100 avanzó tan sólo 11,9 puntos, equivalente a 0,32%, y concluyó en las 3.742 unidades. Lo mejor de la rueda pasó por las acciones del banco Abbey National, que subieron 39,5 peniques ante el interés que mostró la entidad en la fusión con el Bank of Ireland y el National Australian Bank. El grupo de telefonía British Telecom fue otro de los beneficiados de la sesión, luego de que el banco de inversiones Merrill Lynch lo mencionara como una de las empresas con mejores perspectivas. Producto de ello, sus acciones terminaron a 164,5 peniques, 9,5 más que en la sesión anterior.
Suena casi ridículo, pero a pesar de una baja de 1,49% se puede decir que el Bovespa que cerró en 8.714,9 puntos se está portando relativamente "bien". Claro que esto tuvo que ver con que la inversión bursátil ha quedado fuera de la mira de los inversores -ayer apenas se hicieron negocios por u$s 96 millones-, muy preocupados por lo que sucede en el frente cambiario y el de la deuda. Con un salto de 3,75% el dólar trepó a R$ 3,87 (en la mañana llegó a R$ 3,885) a punto de romper su anterior récord frente a la moneda local. Con un pésimo escenario internacional, por un lado, la inefectiva acción del Banco Central tratando de controlar la divisa, las dudas que genera el "roll over" de u$s 3.670 millones que vencen en 7 días y algunas acciones "políticas" como la liberación de R$ 1.500 millones que, según se dice, son para favorecer al candidato oficialista en la segunda vuelta, lo más sensato es no ser optimistas.
" No news, good news." En nuestro caso las cosas son al revés, "no hay noticias, malas noticias". Así, por tercera rueda consecutiva, ayer el IPSA cerró marcando un nuevo mínimo anual luego de perder 2,53% y quedar en 75,63 puntos. Con esto ya estamos en el peor año bursátil en casi dos décadas y la verdad es que no hay señales de que las cosas puedan mejorar. Puntualmente se puede decir que la baja fue importada, por un lado de la mano de la caída de las demás Bolsas latinas, en especial la brasileña, y por otro, vía el efecto depresivo de las empresas con ADR. En algunas cotizantes como CTC, Enersis y D&S, ambas circunstancias se aúnan en el hecho de que éstas tienen fuertes inversiones en Brasil y que recurrieron al mercado internacional para su expansión. Con un volumen negociado dentro de lo normal, en u$s 10 millones, el peso tuvo también un día negro, cayendo a $ 751,7 por dólar, un nuevo récord de mínima.
Podría haber sido peor. De todas maneras con 1,49% que perdió el IPC cerrando en 5.762,4 puntos, no son muchos los que celebraron, ya que prácticamente quedó eliminado el brote de suba que tenía el mes. Y no son muchos, porque en realidad la mayor parte de los inversores prefirieron mirar el mercado desde un costado, ya que apenas se alcanzaron a realizar operaciones por menos de u$s 66 millones. Esta misma falta de interés local explica por qué las acciones aztecas fueron apenas una hoja arrastrada por la tormenta estadounidense. En realidad la tormenta tiene en estos tiempos dos frentes, el que mencionamos y el brasileño. Si bien se espera el inicio de la temporada de balances dentro de pocas horas, y en general los números no serían demasiado negativos según los analistas, es poco probable que esto sirva de mucho frente a tanto malestar internacional. El dólar trepó a $ 10.234.



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