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La Bolsa de Tokio registró ayer una jornada de subas generalizadas en donde sobresalieron las ganancias que lograron las compañías de alta tecnología y las automotrices. Así, el índice Nikkei avanzó 179,24 puntos (+2,11%) y cerró en las 8.664,17 unidades. Lo mejor de la rueda pasó por las acciones de empresas tecnológicas y los fabricantes de automóviles, firmas que por ser básicamente exportadoras se beneficiaron de la depreciación del yen frente al dólar. Otro factor que contribuyó a la suba del Nikkei fue, según los operadores, las compras por parte de los inversores institucionales extranjeros. En tanto, los cuatro principales bancos de Japón también cerraron en alza empujados por la esperanza de los inversores de que el gobierno tome medidas para prevenir eventuales problemas financieros de cara al cierre de cuentas el próximo 31 de marzo, fecha en que concluirá el año fiscal 2002.
El pesimismo sobre las perspectivas económicas del Reino Unido y el temor a una guerra en Irak volvieron a arrastrar a la Bolsa de Londres al terreno negativo. De esta forma, el índice FTSE 100 se replegó 53,1 puntos, equivalentes a 1,45%, y finalizó en los 3.618 enteros. Una de las noticias que ensombrecieron el ambiente entre los inversores fue la decisión del Banco de Inglaterra de rebajar la previsión de crecimiento de la economía británica hasta 2,5%. Pero la sesión se vio afectada también por las declaraciones de otro banquero: Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal estadounidense, quien el martes advirtió del riesgo que supone para la economía la constante incertidumbre por un ataque norteamericano a Irak. En este contexto, las acciones de Cadbury Schweppes cayeron 6% pese a que la empresa anunció ayer ganancias por u$s 1.400 millones en 2002, cifra superior a la estimada por los analistas.
Los índices bursátiles dan panorama simple y rápido sobre lo que aconteció. Sin embargo, en ocasiones como la de ayer, estos indicadores no son útiles para estos fines. Estrictamente, el Bovespa ganó 4 milésimos, cerrando en 10.509,87 puntos, pero seguramente la historia se aferrará a un "sin cambios" dejando de lado el hecho de que, a poco de arrancar la sesión, las acciones perdían 0,61% y que, para el mediodía, trepaban 0,74%. Lo cierto es que lo acontecido fue apenas una curiosidad matemática, y la jornada tuvo su cuota de ganadores en las acciones de siderurgias que desde hace varias jornadas encabezan el pelotón ganador, sin dudas, beneficiadas por la desvalorización del real, que ayer cayó a R$ 3,605 por dólar y el anuncio de los EE.UU. de eliminar las tarifas a los integrantes del ALCA. Con los ojos puestos más en los vencimientos de las operaciones de futuro que en la situación geopolítica, no fue una mala jornada.
Se hace difícil sacar alguna conclusión sobre el mercado. No sólo por los volúmenes que han caído otra vez de manera notable (ayer, apenas u$s 6,4 millones), sino también por la variación de los índices, que en las últimas ruedas están tan acotadas que prácticamente da lo mismo que el cierre sea del lado ganador o del perdedor. Entonces, cualquier cosa que se diga puede cambiar de un plumazo en apenas horas. De todas formas, no hay demasiado para quejarse, porque merced a 0,22% que trepó ayer el IPSA cerrando en 1.017,42 puntos, el saldo semanal queda positivo en 0,21%. Mucho más preocupante es el frente cambiario, donde el peso se desplomó otra vez cerrando en $ 747,5 por dólar. Puede ser que los temores geopolíticos sean la causa de todo esto y que las operaciones (mayoritariamente especulativas) apenas estén concentradas en cinco papeles. Pero, como dijimos, no se pueden sacar conclusiones.
Febrero viene mal. Tan mal que, hasta ahora, las acciones aztecas han perdido 3,2% de su valor. Sería fácil culpar de esto a la incertidumbre que se vive en Nueva York, pero lo cierto es que, al menos en los últimos tiempos, el IPC se ha estado moviendo de una manera independiente al Dow o al NASDAQ. De hecho, la pérdida de ayer, cuando el IPC retrocedió 0,27% para quedar en 5.763,87 puntos, estuvo muy lejos del más de 1% que perdieron los grandes índices norteamericanos. De todas formas, siempre se pueden trazar paralelismos; por ejemplo, el volumen negociado fue bajo, apenas u$s 75 millones (de los cuales más de 20% correspondió a América Móvil). Donde pesan más las noticias geopolíticas en el frente cambiario, en el que con muy bajas operaciones el peso quedó casi sin cambios frente al dólar en $ 10,97 por billete norteamericano.




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