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La Bolsa de Tokio cerró en alza apuntalada por las subas en las acciones de las compañías tecnológicas luego de conocerse los buenos resultados que presentó el gigante estadounidense Intel. Así, el índice Nikkei ganó 40,66 puntos (+0,52 por ciento) y terminó en las 7.879,49 unidades. Las empresas vinculadas con los semiconductores, como Tokyo Electron y Advantest, registraron una marcada alza tras beneficiarse del aumento de Wall Street durante la víspera y de los resultados financieros de Intel, que superaron las expectativas del mercado para el primer trimestre del año. Sin embargo, el ascenso del recinto nipón se vio amortiguado por las ventas que realizaron varios fondos de pensión de acciones de los bancos. A los inversores les preocupa particularmente la abultada cantidad de créditos incobrables que las entidades financieras tienen en sus carteras.
La pobre apertura de los mercados en Wall Street impactó en la Bolsa de Londres, que ayer finalizó en terreno negativo. De esta forma, el índice FTSE 100 perdió 61,9 puntos, equivalente a 1,58%, y cerró a 3.854,9 unidades. La performance negativa de las plazas neoyorquinas contagió al recinto londinense, durante una jornada caracterizada por la cautela de los inversores en la víspera de un fin de semana largo. En este contexto, lo peor de la rueda pasó por las acciones de los bancos y las firmas aseguradoras, dos de los sectores que más habían subido en las ruedas anteriores. Los valores de Lloyds TSB y Barclays cedieron 19,75 y 20,5 peniques, respectivamente. Con la misma tónica se movieron los títulos de las compañías aseguradoras. Mientras Friends Provident cayó 8 peniques, su rival, Prudential bajó 10,5 peniques.
De acuerdo con lo que muchos esperaban tras la buena performance del martes, las acciones abrieron en positivo, alcanzando a ganar el Bovespa 1,1% en la primera media hora de operaciones. De ahí hasta dos horas antes del cierre, la sensación que primó fue que nada más pasaba, ni positivo ni negativo. Sin base para iniciar ningún movimiento significativo, los precios cedieron algunos puntos, pero nada preocupante. Esto es, hasta un par de bancos y una empresa del acero comenzaron a hacerse de dólares. El real, que hasta ese momento prácticamente se mantenía sin cambios, comenzó a perder terreno, esto se contagió a los títulos públicos y para cuando terminaba la operatoria la moneda norteamericana trepaba a R$ 3,093 y el riesgo-país subía a 886 puntos básicos. La actividad bursátil no escapó a esto y el Bovespa cerró en 12.043,7 puntos, con una pérdida de 0,52%. Lo curiosos es que no hubo ninguna mala noticia.
En realidad, nada nuevo para agregar a lo que venimos comentando hace ya casi tres semanas. Como se puede sospechar, esto significa simplemente que las acciones continuaron su camino alcista. Es cierto que, como en la jornada anterior, podríamos "observar" que la suba no fue muy significativa, apenas 0,6% que llevó el IPSA a cerrar en 1.075,03 puntos, que alcanzan para marcar un nuevo máximo en lo que va del año y nos acercan a dos puntos de superar el récord de los últimos doce meses. Que el ánimo entre los inversores sigue de lo mejor lo marcó más la proporción entre subas (unas 22) y bajas (apenas 6) que la variación del índice, golpeado por los malos números de Soquimich. Tal vez contagiado por el buen humor bursátil, el peso reanudó el camino alcista que parecía haber abandonado y cerró la jornada en $ 714,5, su valor más alto desde el 14 de enero pasado.
Algunas de las voces más respetadas del mercado afirman que las acciones aztecas se están comportando como si reflejaran no lo que acontece hoy en el mercado norteamericano, sino lo que pasó hace un mes. Sin entrar a analizar más profundamente estas afirmaciones, lo cierto es que lo ocurrido ayer mostró una vez más que el IPC se mueve por un camino diferente al del Dow y el NASDAQ. Mientras en Nueva York el primero de estos índices perdía casi 2% y el segundo marcaba un ligero repunte, en México mostraba un retroceso de 0,43% que llevó a que el principal fiel de la actividad bursátil quedara en 6.306,6 puntos. Lo cierto es que con la mayor parte de los inversores apurándose para salir hacia la playa o donde sea que estarán durante la Semana Santa, hubo realmente muy poco interés por la actividad bursátil. A pesar de las pocas operaciones, el peso experimentó un ligero repunte.




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