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La Bolsa de Tokio cerró la jornada de ayer al alza, tras superar momentáneamente los 9.000 puntos por primera vez en seis meses ante la presión de compra de valores estrella provocada por las ganancias registradas ayer en Wall Street. Al final de la sesión, el índice selectivo Nikkei subió 101,21 puntos (1,15 por ciento) para finalizar en los 8.890,30 enteros, después de situarse temporal-mente por encima de los 9.000 puntos por primera vez desde diciembre. Según los corredores, a pesar de la relativa firmeza del yen, los valores orientados a la exportación, como los automovilísticos y los tecnológicos, provocaron una compra activa después de que el Dow de Nueva York cerrara por encima de los 9.000 puntos ayer, dijeron los brokers. Además del alza en Wall Street, los inversores se vieron animados también por los datos sobre el Producto Interior Bruto (PIB) japonés, que fueron mejor de lo esperado, añadieron los expertos.
La Bolsa de Valores de Londres experimentó la primera suba de la semana, animada por buenas noticias en el sector de las aseguradoras y el comportamiento positivo de Wall Street. El índice FTSE 100 subió 37,1 puntos, 0,90%, para quedar en 4.150,1 unidades, mientras que el índice intermedio FTSE 250 también aumentó 15 puntos, 0,3 por ciento, y se situó en 4.997. El título que tuvo ayer un mayor crecimiento fue el Royal Bank of Scotland, después de que se anunciase que se ha convertido en la tercera aseguradora del país tras la compra de Churchill Insurance. Ese banco creció 101 peniques, hasta los 1.722, lo que significa un incremento de 6 por ciento. El anuncio de esa adquisición no supuso una caída de las aseguradoras que compiten con el Royal Bank of Scotland. Aviva, líder del sector, creció 4,75 peniques, hasta los 436,25, mientras que Royal and Sun Alliances aumentó 2,25 peniques, hasta los 137,75.
Ya desde la sesión anterior despuntaba el poco entusiasmo que finalmente tuvimos entre los inversores. Para cuando sonaba la campana en el recinto, el Bovespa quedaba en 13.876,52 puntos, mostrando un retroceso de 0,12%. Es cierto que porcentualmente no fue mucho y que el dólar terminó a la baja en R$ 2,855 por billete norteamericano. De todas maneras, con apenas u$s 233 millones operados en Bolsa y un dólar que recién por la tarde, cuando algunos bancos se lanzaron a "vender", comenzó a ceder (a pesar del anuncio teóricamente positivo de que el gobierno había "rolado" 74% de los títulos que vencen el próximo 18), es claro que fue "otro dic flojo". Algunos achacan el poco entusiasmo a que está disminuyendo la presencia de los inversores extranjeros. Según dicen, es porque estamos muy cerca del vencimiento de los contratos de futuro, y esto los asusta; la cuestión es que por algo los asusta.
En principio, podemos decir que las cosas siguieron iguales y que la rueda de ayer tampoco fue muy fácil. Claro que para percibir esto hay que haber estado operando en el mercado, porque el resultado final que mostró el IPSA al cerrar en 1.273,53 puntos (una merma de tan sólo 0,12%) no alarma a nadie. Esta vez les tocó ceder algo de terreno a quienes habían sido los favoritos desde el viernes, en tanto las eléctricas repitieron la mala actuación de las sesiones previas, aunque esta vez, golpeadas por el aumento de capital que lanzó Enersis. Curiosamente, el volumen, en lugar de incrementarse, se redujo a u$s 20 millones, que podrían haber sido mucho menos de nos ser por la actividad en los papeles de la empresa eléctrica. Si bien el frente bursátil no dio pie a demasiadas alegrías, la caída del dólar a $ 714,8 y el desplome de las tasas interbancarias dio pie a pensar que tal vez hoy las cosas mejoren.
El de ayer fue uno de esos días en que son castigados casi todos los papeles latinos, en tanto que los norteamericanos ganan terreno (¿será una muestra de búsqueda de cierta seguridad?). Esto implica que las acciones aztecas terminaron el día en positivo, y así fue. De todas formas, 0,79% que trepó el IPC (casi la mitad de lo que ganó el Dow) al cerrar en 6.979,68 puntos sugiere que todavía hay un claro resabio latino en los papeles locales. Tal vez, la mejor definición de lo sucedido ayer es que fue una rueda inmensamente aburrida. Lo de inmensamente cabe porque apenas se alcanzaron a realizar operaciones por u$s 35 millones, un monto que no es capaz siquiera de generar las comisiones para cubrir los gastos del sistema electrónico. Si bien se anunció el retiro de todos los bonos Brady en circulación, la caída de la actividad industrial de abril de casi 5% refleja mejor lo que pasa en un mercado casi inexistente.



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