30 de junio 2003 - 00:00

Los mercados que más siguen los argentinos

JAPÓN

La depreciación del yen y el buen desempeño de los mercados neoyorquinos (el jueves) generaron una marcada alza en la Bolsa de Tokio. El índice Nikkei cerró el viernes con una suba de 2,02% y se ubicó en las 9.104,06 unidades. La depreciación del yen frente al dólar gatilló una ola de compras sobre las acciones de las compañías exportadoras. Sucede que un yen débil mejora sensiblemente la rentabilidad de las firmas orientadas al mercado externo. Pero la tendencia alcista se profundizó por efecto del buen recorrido que tuvo el mercado de Wall Street en la jornada previa, principal plaza de referencia para el recinto nipón.

El valor más negociado fue el de la empresa Furukawa Electric cuyos títulos avanzaron 15% apuntalados por la expectativa de mayor demanda de fibra óptica en los Estados Unidos. Detrás se ubicaron los títulos de la compañía tecnológica Softbank, que ganó 10%.

LONDRES

La Bolsa de Londres cerró el viernes en terreno positivo impulsada por el optimismo de los operadores tras conocerse una serie de indicadores que evidenciaron una mejora en la salud de la economía británica.

Concretamente, el índice FTSE 100 avanzó 26,1 puntos, equivalente a 0,65%, y cerró en las 4.067,8 unidades.

Pese a la negativa performance de Wall Street, el recinto londinense se mantuvo del lado ganador durante toda la jornada y logró finalizar por encima de la barrera de los 4 mil puntos.

El dato que desató el buen humor del mercado fue la recuperación que está experimentando el consumo. Ello se podría reflejar en el mediano plazo en los balances de las empresas.

En este contexto, el sector de comercios minoristas acaparó las mayores alzas. La cadena de artículos de electrónica Dixons subió 3,5 peniques.

SAN PABLO

Una merma de 0,81% como la que tuvo el Bovespa en las últimas cinco ruedas no alarma a nadie. El problema es que la que acaba de terminar es la tercera semana consecutiva en la que las acciones cierran a la baja. De a poco el optimismo que rodeaba al nuevo gobierno parece estar diluyéndose y aun cuando no ha ocurrido nada alarmante, crecen los «ruidos» en el mercado. Por ejemplo, la discusión entre el Gobierno y las telefónicas por las tarifas, que hizo eclosión el viernes derrumbando a las empresas del sector, lo que llevó a que el Bovespa terminara el día cediendo 0,67% en 13.024,12 puntos, con el volumen más bajo del mes. Mientras tanto el influjo de dólares que produjo la colocación de bonos, por empresas que supieron aprovechar la euforia inicial del cambio presidencial, apuntaló una vez más al real que cerró firme en R$ 2,88; a pesar del fracaso en la renovación del próximo vencimiento de deuda soberana.

CHILE

A pesar de 1,09% ganado durante el viernes cuando el IPSA cerró en 1.228,08 puntos, el resultado semanal para las acciones siguió siendo negativo en 1,39%. Con apenas horas para el vencimiento del plazo para presentarse a la suscripción de las nuevas acciones de Enersis, el malhumor que generó entre los inversores esta operación comenzó a diluirse (el papel perdió el viernes un modesto 0,25%, y si bien las autoridades de la empresa hablan del éxito de la operación, hasta ahora sólo 70% del nuevo capital fue subscripto) y de la mano de los últimos datos sobre el desempleo, -las declaraciones del Banco Central referidas a una mejora en el consumo interno y la expansión del sector de la construcción-, el mercado tuvo la mejor sesión de las últimas cinco ruedas. Claro que la suba tuvo un carácter eminentemente local, algo que se patentiza por el magro 0,08% que trepó el índice ADRIAN.

MÉXICO

Seguramente no sorprenderá demasiado que la semana terminó ganadora para los tenedores de acciones aztecas. Es cierto que la mejora fue «marginal» ya que el IPSA ganó 0,04%, pero ésta fue la única Bolsa importante del continente que cerró en positivo, superando incluso la mala jornada del viernes cuando el IPC cedió 0,49% a 7.083,45 puntos (de todas maneras éste volvió a ser uno de los mejores resultados del viernes en la región). Tal vez sea estirar demasiado las cosas, pero algunos argumentaron que lo acontecido entonces, más que una cuestión de contagio con el malhumor regional, fue una «saludable toma de ganancias». Como sea, lo cierto es que la expectativa no cambió demasiado por lo acontecido en la última rueda aun cuando no hubo nada nuevo para justificar la relativa «firmeza» accionaria. De hecho la recurrente caída en el volumen negociado enciende cada día más fuerte la señal de alerta.

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