17 de mayo 2007 - 00:00

Los récords siguen por propia inercia

Los récords siguen por propia inercia
Seguramente la persona "razonable" de la que tanto habla la literatura judicial sajona (y en particular el subcapítulo de los mercados financieros) no puede entender cómo la situación inmobiliaria que un día explica el desplome del mercado bursátil veinticuatro horas más tarde (sin que en el fondo nada cambie) explica su suba. Pero así son las cosas en el mundo real, donde a pesar de que el número de permisos para nuevas obras (el " futuro") cayó dramáticamente, lo que miraron los inversores fue que el inicio de nuevas construcciones durante abril (el "pasado") era superior a lo que pensaban.

  • Ayuda extra

  • Claro que los anuncios que los multimillonarios Warren Buffet, Edgard Lampert y Carl Icahn incrementaban sus tenencias respectivas en Johnson & Johnson, el Citigroup y la ferrocarrilera CSX Corp.; que el precio del petróleo bajaba y que producción industrial crecía, también ayudaron a entonar los ánimos (luego del cierre el balance de Hewlett Packard sorprendió gratamente), en una jornada en la cual los tres principales indicadores bursátiles cerraron prácticamente en los máximos del día. Así, el Dow sumó 0,77% para alcanzar 13.487,53 puntos (octava marca histórica del mes), el NASDAQ como el más exuberante trepó 0,88% y el S&P 500 quedó a menos de 1% de marcar un récord histórico. Atención que no todas son rosas en el mercado. Desde que arrancó el mes el Promedio Industrial acumula una suba de 1,9%, en tanto el índice Russell 2000 (las empresas más pequeñas del mercado, con un capital en torno a los u$s 660 millones) retrocede 0,3%, lo que puede interpretarse de muchas maneras. Y si bien (aunque sigue) finalmente la inversión de la curva temporal de tasas de interés parece estar revirtiéndose, al colocarse ayer el rendimiento de dos años en 4,73% y a 10 años en 4,71%, lo que significaría que ha disminuido el temor a una recesión en el largo plazo (la burbuja inmobiliaria no explotó), ello refleja la creciente presión de los inversores extranjeros ("carry traders"), que sólo aceptan los riesgos en dólares de menor plazo. Festejemos, pero con prudencia.

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