1 de abril 2003 - 00:00

Lula anunció suba de 20% en salario mínimo

Luiz Inácio Lula Da Silva anunció ayer un aumento de 20% del salario mínimo en Brasil. «Sin dinero no se pueden hacer milagros», dijo, neutralizando las previsibles quejas de los sindicatos, que habían pedido una cifra mayor para compensar la inflación. Mientras, en la campaña electoral de la Argentina -que no brilla por la seriedad de las propuestas- se habla de imponer un aumento salarial de 30%, financiado con una rebaja de los aportes patronales. Lo que no se dice es que una medida de ese tipo tendría un impacto fiscal de $ 4.600 millones anuales.

Brasilia (ANSA, EFE, O Estado de S. Paulo) - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, anunció ayer una suba de 20% en el salario mínimo nacional, que llegará a 240 reales (72 dólares).

El aumento es menor que lo solicitado por los sindicalistas, pero éstos -incluso los de las centrales no oficialistas- se mostraron ayer conformes con el anuncio debido a que -dijeron- el gobierno se comprometió a renegociar la cuestión cada seis meses y a duplicar el salario mínimo al final del actual mandato de cuatro años.

«El Brasil no es mío y tengo que pensar en el país de los próximos 20 años. No hay milagros cuando no hay dinero. Yo prefiero decir que no a decir que sí; eso es mejor que después no poder cumplir las promesas», dijo el Lula a los gremialistas.

El salario mínimo es un precio importante de la economía brasileña, ya que es el que efectivamente percibe una parte importante de los trabajadores locales.

• Expectativas

Según el mandatario, las promesas de mejorar la distribución de la renta en el país se cumplirán no sólo aumentando los salarios, sino también a través de la proyectada reforma tributaria, que sería enviada este mismo mes al Congreso.

Las expectativas se concentran ahora en el aumento que se anunciará esta misma semana para los empleados públicos. El gobierno ha ofrecido una suba de 2,35% a 4%, pero los sindicatos del sector pretenden un aumento de 46,9%.
Según observadores, la exigencia gremial -complementada con amenazas de paros- apunta a condicionar a las autoridades a la hora de definir la reforma previsional, destinada a desmontar numerosos privilegios.

Uno de los principales motivos que llevaron al gobierno brasileño a no ceder a las presiones para una suba mayor del salario mínimo es la preocupación por la inflación.
De acuerdo con el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, la inflación «amenaza» el crecimiento económico del país, por lo que sigue siendo necesario mantener altas las tasas de interés.

«No hay ejemplos de países que hayan crecido de forma sostenida con inflación alta», dijo Meirelles en el seminario «La Política Económica del Gobierno Lula», celebrado ayer en San Pablo. El año pasado, la inflación brasileña fue de 12,5% y la economía apenas creció 1,52%.

«La experiencia internacional y de Brasil muestran que el instrumento más eficaz para controlar la inflación son las tasas de interés», dijo Meirelles, y anotó que «aumentar los intereses no es lo ideal, pero no se conoce nada mejor».

La tasa Selic, que sirve como referencia para los intereses brasileños, terminó 2002 a 25%, pero el Banco Central la subió en la era de Lula primero a 25,5% y luego al actual 26,5%.

En el primer bimestre los precios tuvieron un aumento de 3,82%, según el Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA), usado como referencia oficial. Así, el Banco Central de Brasil anunció ayer que se vio obligado a elevar a 10,8% su cálculo de la inflación prevista para este año, por encima de la meta inicial de 8,5% fijada en enero. En tanto, la entidad redujo su previsión de crecimiento económico, del anterior 2,8% a 2,2% ahora.

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