Lula revivió un viejo plan de obra pública
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• Plan de infraestructura. En setiembre de 2000, en Brasilia, durante la primera reunión de jefes de Estado de América del Sur, Fernando Henrique Cardoso lanzó el llamado Plan de Integración de la Infraestructura Regional, que comprometía fondos por más de 60.000 millones de dólares en 10 años provenientes de préstamos aportados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM). Las crisis económicas continentales, especialmente la de la Argentina del año pasado, hicieron olvidar este plan.
• Mercosur. Lula entiende que en el corto plazo y en las actuales circunstancias será muy difícil, más allá de las declaraciones de ocasión, que el Mercosur avance en un mayor grado de integración comercial y mucho menos en una unión monetaria. Sin embargo, el presidente electo tiene en mente otra misión para el bloque: presentar una posición unida y sólida contra Estados Unidos en las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Lula quiere que EE.UU. descuente que los votos de los cuatro miembros del Mercosur, incluyendo Chile y Bolivia, seguirán la posición brasileña en contra del grado de apertura que pretende el gobierno de George W. Bush. A priori, esta actitud se enfrenta con la de la Argentina, que durante el gobierno de Eduardo Duhalde maneja el vicecanciller Martín Redrado y que sigue la teoría «país por país, producto por producto».
• Frente anticapitales especulativos. El presidente electo blanqueó ayer en Buenos Aires públicamente por primera vez este proyecto, conocido en Brasil durante la campaña electoral. Se trata de una especie de unión a nivel continental que imponga la obligación de que ningún capital pueda ingresar en la región a no ser que permanezca durante un tiempo de por lo menos un año dentro de los diferentes sistemas financieros. Según Lula, este tipo de movimientos financieros fue el enemigo declarado que debería haberse combatido durante la década del '90 y que, más allá de no haberse aplacado estas oleadas de dinero, la región debería estar preparada para controlarlas a tiempo. Lula toma el proyecto de la ley que rigió durante los '90 en Chile y que imponía la obligación para los capitales de permanecer dos años (luego reducido a uno) en ese país, con la intención de evitar maniobras especulativas.




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